El chamanismo transcultural

Antes de que el hombre inventara las religiones, se pensaba que todo tuviera un alma.

Cuando el hombre como especie creció, miró a su alma, y vio cuanto poder tenia. Por eso nacieron las religiones, para canalizar este poder.

Luego llegó la ciencia que intentó poner el poder del alma en nuestro cerebro, vistiéndolo de racionalidad e intentando contenerlo para “el bien de la sociedad”.

Religión y ciencia* intentaron poner la “creencia” como puerta de la espiritualidad.

Si crees en una eres un místico que hace milagros, si crees en la otra eres un hombre moderno realista. La “creencia” crea y define tu identidad en nuestro mundo moderno.

La verdad como siempre está en el centro.

El chamanismo transcultural es un método antropológico de espiritualidad que hace una suma de todos los chamanismos del pasado, depurados de aspectos religiosos y pasado a través de un filtro científico de antropología, y psicofisiologia (o sea el estudio de como el cuerpo y la psiche trabajan juntos y como uno influye en el otro).

El centro es el viaje chamanico, un estado alterado de conciencia donde el practicante chamanico comunica con las fuerzas espirituales de su inconsciente, los espíritus, para ayudar a una persona que pide un trabajo de sanación energética.

Para alcanzarlo la ciencia nos ayuda dándonos herramientas como el sonido especifico de un tambor, un entrenamiento de meditación, danzas y cantos para alcanzar este estado, sin utilizar drogas (que solo unas culturas chamanicas utilizaban).

El chamanismo transcultural habla de un mundo espiritual, de animales de poder, maestros ascendidos, mundos espirituales, pero no se trata de una filosofía ni de una religión, sino de un “metodo” de trabajo.

Su núcleo es que si la experiencia es real para ti, es real y punto. El poder de los espíritus se une al poder de la persona para hacer el trabajo. La experiencia del cliente es central.

Gracias a esto es posible trabajar con enfermedades, situaciones de vidas complicada que requieren una solución de amplia portada, y situaciones espirituales que normalmente se solucionarían con la religión o parapsicología o esoterismo, y que de esta manera toman al contrario un significado únicamente personal.

No se habla de luces mágicas, milagros en botella, sanaciones milagrosas etc… el chamanismo transcultural hace parte de un método holistico de trabajo de la enfermedad que considera la intervención conjunta de diferentes metodologías que, unidas, hacen un trabajo más efectivo de cada una singularmente.

El cliente del chamanismo transcultural tiene un problema, que puede ser físico, psicológico o espiritual, y mientras que ve a su medico, y/o su psicólogo, elige tal vez reiki, hace una vida físicamente activa, come bien, vive en el presente y acude también a una terapia chamanica.

Eso porqué no “cree” en el chamanismo, así como no “cree” en la medicina tradicional, en la psicología, etc… él/ella “sabe” que su vida tiene diferentes capas, y para vivir bien toma activamente lo que siente que suena bien por él de todas las diferentes terapias.

Como psicólogo he elegido dar mucha importancia a la parte de chamanismo (el transcultural, no hablo de chamanismo en general) de todas las terapias que doy aunque esto pueda parecer raro para personas que “creen” en la psicología tradicional, porqué en nuestra sociedad iper-racional, la practica chamanica es un portal precioso a nuestro mundo interior y sobre todo espiritual, sin decir nada en pro o en contra a ciencia o religión.

Hay médicos tradicionales/practicantes chamanicos, químicos/practicantes chamanicos, psicólogos/practicantes chamanicos, católicos/practicantes chamanicos, budistas/practicantes chamanicos etc… eso porqué su anima antropológica y “transcultural” lo hace totalmente compatible con cualquiera “creencia”, sea esta científica* o religiosa. Por esto se habla de “practicantes chamanicos” y no de “chamanes”. El Chaman es un titulo que la comunidad da a una persona que contribuye a su vida, no es una manera de “ser”.

El chamanismo transcultural da la posibilidad de trabajar con la fuerza espiritual de la persona produciendo sanación espiritual, y con esa creando efectos positivos en físico y psiche.

Los tres aspectos (espiritual, físico y psicológico) están conectados, y un cambio en uno corresponde y produce un cambio en los demás.

El poder del chamanismo transcultural es su forma de espiritualidad totalmente personal, sin dogmas, reglas de vida, régimen pre-establecido etc… es una manera de hablar totalmente honesta con nosotros mismos, de aceptarnos incluso en los aspectos culturalmente menos apreciados, y de comunicar con nuestra alma a la par.

Sacar el animal de poder, o animal tótem, por ejemplo, es el servicio chamanico que más se pide en mi consulta. El ritual es sencillo: hago una meditación, o viaje chamanico, para encontrar el animal de poder de una persona y creo la conexión.

Porqué esto funciona? Porqué en todos los chamanismos hay esta tradición y gente normal y corriente busca esta cosa sin ser un “fan” de las terapias alternativas?

Porqué si “crees” en el mundo espiritual, el animal totem es como cualquier entidad protectora que las religiones nos ensenan a rezar para protección, fuerza o ayuda, pero sin ninguna matiz religiosa o filosófica. Y de hecho parte del ritual por el practicante chamanico es comunicar a la persona los dones específicos del animal encontrado para él/ella.

Y si no “crees” en el mundo espiritual, de igual manera el constructo psicológico asociado al animal es un recurso que ha ayudado a muchas personas racionales en momento de necesidad.

Por esto el chamanismo transcultural funciona, porqué no utiliza la puerta del “creer” para tener su efecto.

El mismo discurso se hace por la sanación chamanica, la adivinación o la recuperación del alma.

Los rituales tienen un valor por si mismos, sin la necesidad de “creer”.

Reconocer la profunda conexión del ser humano con el mundo natural y espiritual a través de un trabajo energético o simbólico, según de la creencia que tiene cada persona, es fundamental para no limitar la sanación a una sencilla búsqueda de un temporal equilibrio, sino para reconocer su forma más absoluta que es lograr una forma capaz de cambiar y seguir el flujo de nuestra vida.

El hombre no es solo un mecanismo que compra, consuma, produce y muere. Cada uno de nosotros es una herramienta fundamental para nuestra evolución como especie.

Los chamanes esto lo entendieron al amanecer de nuestra historia. Reconociendo la parte más instintiva de nuestra existencia nos re-conectamos a nuestras raíces y a nuestra capacidad de evolucionar.

[*Hablo de “creencia” científica cuando la gente utiliza la ciencia para defenderse de sus miedos atávicos sustituyéndola a su espiritualidad. Ciencia y religión son herramientas preciosas si están en su sitio, pero si se vuelven experiencia total de la vida de una persona, son tan dañinas como cualquier exceso. Por esto quien “cree” en la ciencia, se equivoca porqué la ciencia es un método, asì como la religión. Son solo una manera de ver el mundo. El científico puede creer en el mundo espiritual porqué “busca” la verdad con herramientas especificas, que son las científicas, pero no excluye nada. Quien “cree” en la ciencia al contrario cae en el fanatismo científico y excluye a nivel ontológico todo lo que no puede “medir”.]

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