| nivel: 6 |
| clase: psicólogo (3) | coach (1) | productor (1) | autor (1) |
| subclase: clínico / laboral / holístico | vida / negocio | foto / video |
| talento: armonizar ○ | conectar ♡ | proyectar □ | renovar ☆ |
Siempre apasionado por la escritura y bloqueado en casa por la pandemia de Covid del 2019, un día vi a unos obreros en los tejados obligados a trabajar sin mascarillas. El tema de las mascarillas siempre ha sido controvertido, pero en una narrativa histórica mundial que las veía como salvación frente a un virus mortal, esa imagen me parecía incongruente respeto teoría médica de la narrativa principal o parecía indicar que de algún modo se considerara que los obreros eran menos importantes que otros ciudadanos y podían ser sacrificados al virus para seguir construyendo cuando todo lo demás se había detenido.
En aquellos tiempos comenzaban las ideologías a hablar de servicios necesarios. Humanos, necesarios. No hablaban de no necesarios, pero empecé a percibir un excesivo espacio de interpretación personal sobre la necesidad de las personas junto a los primeros graves fenómenos de desinformación y el crecimiento exponencial de la posverdad.
Como muchos, nosotros también estábamos en casa. Las producciones fotográficas habían sido canceladas y estábamos a la espera de que se restablecieran las actividades laborales del estudio. El COVID fue un desastre para el mundo, y ante esa escena, recibí un folleto del Colegio de Psicólogos Italiano con una decena de frases de apoyo para quienes permanecían en casa. Buena intención, ¿pero suficiente?
Con tiempo disponible y pasión por la escritura, decidí entonces crear un proyecto de apoyo psicológico gratuito para mi familia, amigos y vecinos (literalmente, ya que me conectaba con ellos a través de una aplicación de vecindario). Era una psicología de ayuda universal, sobria, esencial, pero ágil y directa, basada en el enorme poder de los implícitos y protegida por una interfaz explícita de sencilla accesibilidad, basada en la evolucionada Optima Vita, pero simplificada.
Realmente me motivaba que el proyecto uniera utilidad inmediata con una especie de benevolente crítica al Colegio, demostrando que con realmente poco más de lo que proponían se podía ayudar de verdad, manteniendo la gratuidad. Fue un trabajo complejo porque como método de escritura quería experimentar con lo que luego llamaría «implícitos psicoeducativos«, conceptos que no debían ser aprendidos, sino solo «experimentados», basados en las antiguas prácticas de mensajes subliminales, pero adaptados a la escritura y explicitamente declarados en el texto. El formato era un pdf gratuito que una persona podía abrir y leer incluso por trozos, obteniendo algo a cambio, como el I Ching, pero con perspectiva psicoeducativa que uniera más allá de la desinformación.
El manual se llama Super-viv(i)ente, donde el «Super» no era por «héroes», sino el viejo latín por «Sobre la vida». Lo había escrito en italiano y español, introduciendo el lenguaje dinámico y el uso de paréntesis para multiplicar el significado. El intento era flexibilizar la comunicación con elementos de psicolingüística que están en la base de ciertas dinámicas generativas de las inteligencias artificiales y de algunos lenguajes de programación.
Ya desde la primera distribución gratuita, la respuesta de la gente se vio claramente. Ya era escritor autopublicado de tres novelas de fantasía existencialista en italiano, empezadas en 2014: la trilogía de «Kratimus di Atlantide«. Son libros que indagan la naturaleza humana y divina a través de un pretexto de fantasía épica y personajes LGBT integrados y no reivindicativos. Nunca había buscado activamente la publicación debido a un exceso de purismo que nunca me hacía sentir satisfecho con el libro y por una objetiva falta de tiempo. Aun así, los autopublicaba, y aceptaba que se vendieran poco porque no todo es un producto, a veces solo es pasión personal. Sin embargo, Super-viv(i)ente despertó la atención de personas que incluso me enviaron mensajes de agradecimiento y me contaban de personas concretas de su vida a las que se lo enviarían. Inspirado por esa reacción, decidí dar un salto de fe e enviar el manuscrito a las principales editoriales, por si pudieran estar interesadas.
La semana siguiente recibí una llamada de una editorial italiana, Albatros Il Filo, que publicó el libro en pocos meses en las mejores librerías de Italia y, a mi petición, también en España como una de las Nuevas Voces del mundo (Post) Covid.
Unos meses más tarde empecé a dar entrevistas en televisión y radio, y a participar en ferias del libro a distancia, representado por la editorial. Debido al COVID, la mayoría fueron en línea, pero algunas fueron presenciales, lo que me permitió volver a viajar para promocionar el libro incluso durante las fases más duras de la pandemia, regalando, a un precio intencionalmente accesible para todos, paréntesis de serenidad a mis lectores.
Super-viv(i)ente quería llevar una visión psicoeducativa serena, sin ideologías y lo más universal y completa posible, basada en Optima Vita. Era una defensa sencilla contra el estrés, la ansiedad, la depresión y en general las problemáticas asociadas a las cuarentenas, y proponía un modelo de evaluación psicológica de las cosas de tipo existencial basado en la evidencia, sin tomar parte directa en la narrativa principal, pero animando al pensamiento crítico mindful y a entrar en contacto con el propio entorno cercano.
Un par de años más tarde, en respuesta a los conflictos del nuevo mundo post-pandemia, autopubliqué «[No] War», decididamente más sustancial que Super-viv(i)ente, escrito con la misma técnica de Implícitos, y orientado a la defensa contra la desinformación y las ideologías que ya empezaban a cabalgar los vientos de la desgracia del fenómeno posverdad.
En esos años pusé en pausa el mundo de la producción publicitaria para concentrarme en la ayuda que podía brindar en línea a las personas que habían encontrado en Super-viv(i)ente una lectura ligera, tremendamente simple, y sin embargo capaz de dejar una impresión positiva. Volvía a la Psicología, pero con un objetivo bien claro: unir a las personas donde las ideologías intentaban dividirlas.
Años después, Super-viv(i)ente volvió a mis manos tras el fin del contrato con la editorial y preveo una evolución de la marca en los próximos años junto con actividades psicoeducativas individuales y de grupo inspiradas en el libro.
El proyecto me había dado muchas satisfacciones, además de realizar el sueño de todo escritor, convertirme en autor y ver mi libro publicado en las librerías más famosas, aquellas en las que de joven pasaba con los amigos por estudio y placer. Feltrinelli, Mondadori, Casa del Libro en España y muchas otras… las principales.
El fenomeno Super-viv(i)ente fue un éxito personal y profesional. No llegó a ser un best seller ya que sigo siendo una persona sin nombre ni contactos, pero solo con su significato, su impacto fue suficiente como para llegar independientemente hasta la Universidad de Padua, la más antigua institución de psicología en Italia y mi lugar de formación, la cual me honró con el título de «Antorcha de la Universidad» por los méritos profesionales internacionales, aunque no tenía contactos desde hace tiempo. Por eso tomé la decisión Vital de que mi destino era el de seguir escribiendo, a pleno trilingüismo.
Era el momento de deshacer una parte de esa naturaleza mía estoica, hermética y eremítica de puro Aventurero de la Vida prudente y mental, para crear algo de valor y ayudar a las personas cercanas que se lo merecen. Sacrificar un cierto grado de pureza profesional como psicólogo para llegar a más personas.
A partir de ese momento empecé a compartir el conocimiento de las Víctimas Seriales, Héroes Imperturbables, Friendollars y algunos otros constructos psicosociales que las ideologías controlan para dar poder posverdad a individuos que les convienen. Se trata de un empowerment vicioso que tiene una razón de ser para quienes lo usan: el poder carismático de una ideología potencia una parte del ser humano, machacando otra, normalmente la independiente y crítica, y creando sub-vivientes eternos y en definitiva infelices.
La Súper-Vivencia y posteriormente la Sub-Vivencia y la Vivencia se convirtieron en constructos biopsicosociales que potenciaban armónicamente, menos que una ideología, obviamente, pero de manera sana e interactiva, creando lazos en territorios cercanos y oportunidades de crecimiento constante hacia un mundo un poco más libre por un bien común de quienes lo merecen. No solo Personas, sino Humanos… Super-viv(i)entes.











































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