[VEP] 0109 – Batalla en el ojo del huracán ðŸ‡ªðŸ‡¸+🇮🇹+🇺🇸

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Batalla en el ojo del huracán


“La Nada había llegado en forma de ausencia y prometía parar la obra durante meses, como ocurre mucho más a menudo de lo que os hayan contado. Así que, como buenos Aventureros de la Vida, Peter y yo empezamos a organizarnos.“.

La batalla contra las fuerzas de la desesperación y la crisis económica que empezaba a asolar el mundo en plena [No] Guerra no tenía límites. Sin embargo, aunque al utilizar esta frase, “sin cuartel” (Nota: en italiano es “sin restricciones de golpes literalmente”), cada uno de nosotros se inclina a pensar que se trata de un intercambio de enfrentamientos físicos, en realidad descubrimos que la inclusión de ese término también incluía momentos igualmente peligrosos de puro vacío.

Esos vacíos pueden ser fintas, esquivas o formas de desaparecer para tomar al oponente por sorpresa. En el mundo real esto sigue siendo similar.

Como Millennials, pero en general como cualquier persona con un mínimo de cultura cinematográfica de los años 90, estamos familiarizados con ‘La historia interminable’ y la batalla con una inmensa y hambrienta Nada, que como un lobo con el vientre hinchado se alimenta de todo lo que existe en una predicción metafórica del fin del libro escrito y de la fantasía libre.

Pues bien, la nada, el vacío y la “no-acción” es tan “golpe” como cualquier acción opositora de tipo conflictivo. Habíamos llegado al ojo del huracán. De hecho, hay dos peligros que se encuentran en su interior: 1) la caída de objetos de todo tipo, arrojados y zarandeados por el viento y 2) la desolación causada por la destrucción que te agota material y anímicamente frente a la tormenta que pronto te abrumará, de nuevo.

Tras una relativa estabilización de los problemas de la obra, llegamos a un punto de equilibrio entre los continuos problemas y errores y una capacidad general satisfactoria para llevar a cabo el trabajo del equipo elegido para la renovación. Los primeros fallos, malentendidos y tensiones empezaron a golpearnos, sobre todo entre Peter, que quería un trabajo perfecto (comprensible, ya que de todas formas habíamos optado por la calidad y un mayor presupuesto) y Jorge, que trabajaba bien, pero era incapaz de ver los grandes errores que estaba cometiendo.

Algunos de esos errores eran objetivamente tan grandes que tuvimos que rehacer las cosas aunque fuera a regañadientes, ya que no nos gusta hacer trabajar más a la gente, otros nos vimos obligados a asumirlos e integrarlos en nuestra casa adaptando el proyecto.

Las tensiones habían subido bastante y me encontré haciendo de diplomático, que es un poco mi papel pero no al ser yo el que paga, afrontando salidas que, sinceramente, en otros casos y con otras personas habrían acabado casi definitivamente con las obras antes de tiempo. De hecho, si ya estaba claro que no iba a ser un camino con rosas, en realidad el tornado era real y estaba creando daños a varios niveles en cada uno de nosotros.

Las repetidas peticiones de extras fuera del presupuesto, las obras a medio hacer y mal integradas o las construcciones que no tenían sentido para nadie y eran incomprensibles para las personas que trabajaban en construcción hicieron que los meses anteriores a mayo fueran bastante duros. Cada nueva comunicación traía consigo algún objeto caído, alguna dificultad, algún problema a resolver.

En varias ocasiones con Jorge tuve que recalibrar nuestra relación profesional y él lo aceptó, lo que permitió que todos mantuviéramos al menos un cierto nivel de colaboración. Sin embargo, descubrimos que en realidad no había ninguna ley, ningún control, ningún honor o atención, al menos, al respeto mutuo. Jorge hablaba y se le creía, pero a menudo hablaba por hablar o se le “olvidaba” luego lo que decía.

Pero por otro lado, como buen Super-viviente, reseteaba y reconstruía cada vez que ocurría, trabajo agotador, pero inevitable para conseguir algo que no se suele conseguir en este tipo de proyectos (a no ser que seas rico y te sobre el dinero… y aun así no siempre): un buen trabajo.

Jorge, por su parte, mostró la suficiente flexibilidad para cooperar con esto y esto nos permitió continuar donde las obras generalmente se estancan. Además, su ya mencionada generosidad seguía siendo evidente, al menos en ciertos aspectos, lo que nos garantizaba un mínimo de serenidad.

Sin embargo, si la lluvia de escombros, peces y tractores parecía una pesadilla, la Nada estaba a punto de hacer su entrada como el segundo gran mini-jefe de esta renovación infernal.

Era principios de mayo y Jorge tuvo que ausentarse del país durante todo un mes por asuntos personales. Habíamos tenido una reunión importante, me había pedido un adelanto y me dijo que en cuanto terminara las obras de otra reforma me enviaría dos equipos y trabajaría en la villa y en el gallinero al mismo tiempo.

Sin embargo, dos o tres días después de su partida, sólo cuatro personas se presentaron a trabajar. Era menos que una cuadrilla y me dijeron que un par de personas habían ido a trabajar ese día para el hermano de Jorge, que tenía otra empresa de construcción.

Empezaron a pasar los días y cada vez el equipo se hacía más pequeño hasta que un día sólo vi a una sola persona trabajando en la casa.

Escribí, llamé, envié mensajes y Jorge al otro lado parecía resignado y desconcertado, pero sobre todo estaba distante. Tanto físicamente como en la comunicación. Y nada cambió…

El hermano que había empezado a robar a sus trabajadores debía empezar las obras de la piscina y tampoco empezaba. Era muy importante que lo hiciera porque, después de comprar la casa, nos dimos cuenta de que la piscina, que era de resina azul, estaba realmente dañada. La resina se había desprendido de la pared y era irrecuperable, pero Jorge no se había dado cuenta cuando nos hizo el presupuesto. Debido a su falta de previsión, nos había prometido que no nos cobraría por la obra, pero habíamos tenido que cambiar el proyecto por completo: habíamos pasado de gastar poco en la piscina a tener que comprar paredes y fondo. Esto nos llevó a tener que invertir en crear algo mucho más bonito, con un efecto de piedra natural para que se integrara en el entorno rural. Como siempre, aprovechamos la desgracia para convertirla en nuestra ventaja. Estilo de vida súper. Sin embargo, tuvieron que empezar pronto porque iban a tardar mucho más de lo previsto…

Sin embargo, el hermano no se presentó ni cuando debía hacerlo ni después.

Pasasados diez días con la obra casi paralizada, tuve que adaptarme. La Nada había llegado en forma de ausencia y prometía parar la obra durante meses, como ocurre mucho más a menudo de lo que os hayan contado. Así que, como buenos Aventureros de la Vida, Peter y yo empezamos a organizarnos.

Peter estaba en la temporada de mayor actividad del estudio y sólo podía ayudarme desde la distancia. El peso sobre sus hombros era grande. No tenía tiempo para las obras, y aunque muchas de las cosas que ocurrían ni siquiera las conocía, ya que yo las evitaba o las solucionaba a tiempo, el constante e incesante aluvión de problemas le hacía caer en una rabia impotente que nos consumía a él y a mí. Cuando llegó la Nada en el ojo del huracán, fue un momento muy difícil y me empujó a utilizar todos los recursos que tenía para crear soluciones independientes que no lo agobiaran.

Quería que lo supiera todo, aunque fuera difícil, e incluso prefería aguantar su fuego amigo, cruzado con el de Jorge, porque como super-viviente no acepto que por la dificultad o la vida tranquila haya que sub-vivir mintiendo u ocultando cosas. También quería que tuviera voz en todo, no por la necesidad de compartir a tope, sino porque objetivamente el proyecto de la casa había sido un gran sueño suyo y quería que lo realizara.

Pedro por su parte, agobiado por el trabajo y los quehaceres, entendió mi elección y aunque la imposibilidad de estar allí conmigo le dificultaba mucho la gestión, encontró la manera de delegar. Al mismo tiempo, me ayudó a reunir información.

Descubrimos que en las renovaciones es habitual que la gente desaparezca en el aire o deje de venir a trabajar. Incluso había gente muy cercana que había esperado mucho más de lo previsto para conseguir dos cosas minimas como una cocina o una pequeña reforma. No existía la posibilidad de ganar un juicio o pedir ayuda a las autoridades: estábamos solos, y si la gente que estaba rehaciendo una cocina perdía tal vez cinco meses, nosotros, que teníamos un chalet, una casita nueva y una piscina en plena reforma, nos enfrentábamos a la perspectiva de años de espera.

La Nada se alimentó también del enorme problema del aumento demencial de los precios, de la electricidad y de la gasolina, que llevó al terrible hecho de que en ese mismo periodo se produjera un 70% de abandono de las obras por la imposibilidad de terminarlas en el plazo presupuestado. Los contratistas sin escrúpulos que se aprovecharon de la crisis para aumentar los costes, aunque no fuera de forma justificada, hicieron que nuestra situación fuera realmente dramática.

No teníamos nada para vencer a la Nada y nuestros recursos al límite de cero nos convertían en víctimas potenciales de la quiebra absoluta y de la pérdida de 20 años de ahorros cada día.

A veces, mientras escribo esto, siento que debo recordaros que esto no es un cuento ni una novela. Metáforas aparte, son los hechos exactos que vivimos y son testigos de un mundo que no funciona, un mundo en el que no hay honor, en el que la palabra vale menos que cero, en el que entre humanos sólo pensamos en cómo fastidiarnos unos a otros.

Sin embargo, como Super-vivientes, Peter y yo nos negamos a agachar la cabeza. No éramos sólo nosotros… luchábamos porque era injusto y ridículo aceptar como normal algo que no debería serlo. Luchábamos porque nos fastidiaba pensar que si empezaban a trabajar era “normal” no saber cuándo o si iba a terminar. Normalizar estas cosas es cosa de sub-vivientes, y es un flaco favor para nosotros, incapaces de defender nuestros derechos, y para todos nuestros seres queridos que sufrirán por nuestra cobardía cuando sean víctimas de la misma dinámica. Y el “la miseria ama la compañia” en el 2022 tal vez deberíamos tratar de eliminarlo.

Lo que más nos dolía era que estando los dos acostumbrados a trabajar en la excelencia real, esa en la que un error genera miles de euros de perjuicio económico o un cambio radical en la vida de las personas, había, al contrario, muchos entornos en los que el nivel de trabajo y lo que se consideraba aceptable era tan bajo y, al mismo tiempo, tan bien pagado.

Con la información de Peter, por lo tanto, comencé mi estrategia. Sabía que la victoria no iba a ser tan clara frente a un enemigo como ese. La Nada, la ausencia, es como luchar contra un enemigo invisible e intocable que, sin embargo, te hace daño. Así que, en primer lugar, tenía que proteger a mi aliado de vida, Peter, creando una solución que le permitiera evitar parte del daño que sufriríamos al pasar al contraataque.

En segundo lugar, ante este tipo de situaciones, uno no se puede “enfadar”, “montar una escena”, “exigir” nada a quien desaparece. La primera clave es darse cuenta de que ya has fracasado, de que no tienes poder ni derechos, y asumir todas esas emociones no expresadas que te están destrozando por dentro. Enseño a canalizar la energía, enseño a ser supervivo, así que sabía que podría manejarlo redirigiendo y transformando esa energía emocional, pero incluso así tendría que tener cuidado porque siempre repito, Super-viviente no significa tener poderes especiales, significa superar los límites de la vida durante el tiempo que podamos hacerlo, conscientes del gasto energético de tal acto.

Por último, si quiere disminuir la pérdida de tiempo, no puede pedir ayuda a la ley. La ley es lenta y apenas existe hoy en día. Puedes tirar los dados y esperar un buen número, pero sólo tienes un tiro y una sola certeza: si usas esta carta, cualquier otra estrategia queda invalidada porque pasas de una posición neutral a una agresiva contra los que tienes que hacer el trabajo.

Consciente de estas implicaciones, actué.

Como muchas veces tuve que hacer en VEP, no puedo explicar cómo lo hice. Mi trabajo es ayudar a la gente a crear estos pequeños milagros humanos, así que si lo escribiera gratis estaría vendiendo mi profesión al simplificarlo al nivel del cuento de una renovación. Sin embargo, quiero que se sepa que no estás sol@, que incluso en la peor de las situaciones tienes poder. Este cuento muestra cómo con unos pocos recursos y la actitud adecuada se puede conseguir mucho más de lo que te han dicho. Por lo tanto, dejaré que los implícitos lo cuenten.

La Nada se había apoderado de la villa y yo me puse delante de ella (que los villanos son siempre todos hombres y ya que por fin estamos en un mundo que busca la igualdad, ojalá, pues vamos a vivirlo de verdad…) con la mirada endurecida, pero sin desenfundar mis armas. Ella tenía muchos secuaces para ayudarla. Sus armas eran excusas y victimismo de todo tipo, que debilitaban la resistencia llevando el enfrentamiento hacia una batalla de agotamiento a largo plazo. Además, la Nada utiliza tu propia humanidad, generosidad y mejores virtudes en tu contra.

Al principio, había intentado enfrentarme a ella abiertamente, pero me di cuenta de que no tenía poder directo y, como su ausencia era intocable, tuve que hacer que se materializara. Así que empecé por neutralizar sus armas, y luego me di cuenta de que así nunca la acercaría.

Tuve que hacer lo menos lógico y antiinstintivo posible. Ante las espirales absorbentes hambrientas de mi tiempo y energía vital, dejé de defenderme. A menudo, los que se creen más fuertes, más inteligentes o más “algo” que los demás se equivocan. Y si te enfrentas a un enemigo tan escurridizo como la Nada, o si te enfrentas a un posible retraso lleno de excusas sin el poder de una ley inexistente, debes respetar su fuerza. Es la única manera.

Cuando la Nada sintió que había ganado, desenfundé mis armas.

Sin embargo, esa batalla no consistía en ganar o perder. La vida a menudo no es blanco o negro. La Nada existía para alimentarse y su propio instinto la hacía neutra, ni buena ni mala. Sin embargo, aunque fuera intocable, una parte de ella quería existir y sólo aceptándolo era posible acercarse y la victoria no era sinónimo de la derrota de uno u otro.

A partir de ese día, el número de trabajadores en los puestos de trabajo fluctuó un poco más, luego mágicamente la gente volvió y hasta los que habían sido robados por el hermano de Jorge reaparecieron. En ese momento, no sólo se evitó lo peor, sino que se creó una relación humana más fuerte, que nos permitiría evitar desapariciones como esa en el futuro. La Nada se había convertido en un Aliado diferente, gracias al cambio de perspectiva de Super-vivencia.

También habíamos obtenido una recompensa del cosmos en forma de nuevo poder de negociación y nuevos aliados. Habíamos aprendido que la Nada era real y que debíamos tenerla siempre presente. Sacrificamos ese mes, ganamos otras cosas y aunque las relaciones con Jorge siguieron siendo tensas a su regreso, encontramos un nuevo equilibrio.

El ojo del huracán nos estaba superando y el segundo muro de viento mortal se acercaba. El trabajo se había retrasado y la cantidad de problemas a los que nos enfrentábamos había empezado a minar nuestra resistencia.

Sin embargo, cada batalla nos hacía más fuertes estructuralmente, optimizando nuestra gestión del estrés y de los recursos. Y comenzaron las obras de la piscina…

(Continuará…)



Battaglia nell’occhio dell’uragano


“Il Nulla era arrivato sotto forma di assenza e prometteva di fermare i lavori per mesi, come succede molto più spesso di quanto vi abbiano raccontato. Così, da buoni Avventurieri della Vita, Peter ed io iniziammo ad organizzarci.”.

Non c’era esclusione di colpi nella battaglia contro le forze della disperazione e della crisi economica che stava iniziando a flagellare il mondo in piena [No] Guerra. Peró se quando si usa questa frase, “senza esclusione di colpi”, ciascuno di noi è portato a pensare che si tratti di uno scambio di confrontazioni fisiche, in realtà scoprimmo che l’inclusione di tale termine comprendeva anche momenti di puro vuoto altrettanto pericolosi.

Quei vuoti possono essere finte, schivate, o modi di scomparire per cogliere di sorpresa l’avversario. Nel mondo reale questo rimane simile.

Come Millennials, ma in generale come ogni persona che abbia una minima cultura cinematografica degli anni 90, conosciamo “La storia infinita” e la battaglia con un Nulla immenso e affamato, il quale come lupo dal ventre gonfio si nutre di tutto quello che esiste in una previsione metaforica della fine del libro scritto e della fantasia libera.

Ebbene il nulla, il vuoto e la “non azione” è un “colpo” tanto quanto qualunque azione oppositoria di tipo conflittivo. Eravamo arrivati nell’occhio del ciclone, ma la pace che pensavamo di trovare, anche solo come temporanea alleta prima del probabile scontro finale, non esisteva. Difatti sono due i pericoli che si possono trovare al suo interno: 1) la caduta di oggetti di ogni tipo, lanciati e abbandonati dal vento e 2) la desolazione dovuta alla distruzione che fiacca materialmente e animicamente di fronte alla trappola vorticante che presto ti travolgerà, di nuovo.

Dopo una relativa stabilizzazione delle problematiche dei lavori, arrivammo a un punto di equilibrio tra i continui problemi ed errori e una generale soddisfacente capacità di compiere i lavori del team scelto per la ristrutturazione. Iniziarono a colpirci i primi difetti, le prime incomprensioni e le prime tensioni, soprattutto tra Peter che voleva un lavoro perfetto (comprensibilmente, dato che comunque avevamo scelto la qualità e un preventivo più grande) e Jorge che lavorava bene, ma non era capace di vedere i grandi errori che stava facendo.

Alcuni di quegli errori erano obbiettivamente così enormi che dovevamo pretendere di rifare cose anche se a malincuore dato che non ci piace far lavoare di più le persone, altri eravamo costretti a scendere a patti e a integrarli alla nostra Casa adattando il progetto.

Le tensioni erano aumentate parecchio e io mi trovavo a fare il diplomatico, cosa che rientra un po’ nei miei ruoli, ma non dalla parte di chi paga, facendo fronte a uscite che, onestamente, in altri casi e con altre persone avrebbero quasi definitivamente concluso i lavori antetempo. Difatti se già si capiva che non sarebbe stato rose e fiori, in realtà il tornado era reale e stava creando danni a vari livelli su ciascuno di noi.

Le ripetute richieste di extra fuori dal preventivo, lavori fatti a metà e mal integrati o edificazioni prive di senso per chiunque e incomprensibili per persone che lavoravano nel campo resero i mesi prima di maggio piuttosto duri. Ogni nuova comunicazione portava qualche oggetto caduto, qualche difficoltà, qualche problematica da risolvere.

In varie occasioni con Jorge dovetti ricalibrare la nostra relazione professionale e lui lo accettava, cosa che permetteva a tutti di mantenere almeno un certo livello di collaborazione. Scoprimmo però che non esiste davvero una legge, un controllo, un onore o un’attenzione, per lo meno, al rispetto reciproco. Jorge parlava e gli si credeva, ma spesso lo faceva a vanvera o si “dimenticava”.

D’altra parte però, come buon Super-viviente, resettavo e ricostruivo ogni volta che succedeva, lavoro massacrante, ma inevitabile per riuscire a ottenere qualcosa che in genere non si ottiene in questo tipo di progetti (a meno che non sia ricco e abbia soldi da perdere… e anche lì non sempre): un buon lavoro.

Jorge dal canto suo dimostrò sufficiente flessibilità da collaborare con questo e ciò ci permetteva di continuare laddove in genere i lavori si bloccano. Inoltre rimaneva evidente la già nominata generosità almeno su certi aspetti e ciò ci garantiva un minimo di serenità.

Tuttavia, se la pioggia di detriti, pesci e trattori sembrava un vero incubo, il Nulla stava per fare la sua entrata in scena come secondo importante mini-boss di questa ristrutturazione infernale.

Era uno dei primi giorni di maggio e Jorge si doveva assentare dal paese un mese intero per questioni personali. Avevamo fatto una riunione importante, aveva chiesto un anticipo e mi aveva detto che appena finiva i lavori di un’altra ristrutturazione mi mandava due squadre e lavorava contemporaneamente sulla villa e sul gallinero.

Due o tre giorni dopo la sua partenza però iniziarono a presentarsi ai lavori solo 4 persone. Era meno di una squadra e mi dicevano che un paio di persone erano andate a lavorare quel giorno per il fratello di Jorge, il quale, aveva un’altra azienda di costruzioni.

I giorni iniziarono a passare e ogni volta la squadra si ridusse ancora fino ad arrivare al momento in cui un giorno vidi solo una persona lavorare in casa.

Scrissi, chiamai, mandai messaggi e Jorge dall’altro lato sembrava rassegnato e sconsolato, ma soprattutto era distante. Sia fisicamente che nelle comunicazioni. E non cambiava nulla…

Il fratello che aveva iniziato a rubargli i lavoratori doveva iniziare i lavori della piscina e neanche quello stava iniziando. Era molto importante che lo facesse perché dopo aver comprato casa, ci accorgemmo che la piscina, che era fatta di resina azzura, era in realtà danneggiata. La resina si era staccata dalla parete ed era irrecuperabile, ma Jorge non se ne era accorto quando ci aveva fatto il preventivo. Data la sua inavvedutezza, ci aveva promesso che non ci avrebbe fatto pagare il lavoro, ma avevamo dovuto cambiare completamente il progetto: eravamo passati dallo spendere poco per la piscina a dover comprare pareti e fondo. Ciò ci aveva portato a dover investire per creare qualcosa di molto più bello, con effetto di pietra naturale perchè si integrasse nell’ambiente rurale. Come sempre, approffittammo della sventura per positivizzarla a nostro vantaggio. Super-viviente style. Tuttavia dovevano iniziare presto perché ci avrebbero impiegato molto piú tempo del previsto…

Il fratello non si presentò né quando doveva farlo, né dopo.

Dopo dieci giorni con i lavori quasi fermi dovetti adattarmi. Il Nulla era arrivato sotto forma di assenza e prometteva di fermare i lavori per mesi, come succede molto più spesso di quanto vi abbiano raccontato. Così, da buoni Avventurieri della Vita, Peter ed io iniziammo ad organizzarci.

Peter era nella stagione più richiesta dello studio e poteva solo aiutarmi a distanza. Il peso che aveva sulle spalle era grandissimo. Non aveva tempo per i lavori e per quanto molte delle cose che succedevano non le abbia neanche mai conosciute dato che io le prevenivo o le risolvevo a tempo, la continua e incessante pioggia di problemi lo costringevano a una rabbia impotente che consumava a lui e me. Quando arrivò il Nulla nell’occhio del tornado, fu un momento molto difficile e mi spinse a usare ogni mia risorsa per indipendentizzare le soluzioni in modo che non lo appesantissero, senza mai però escluderlo.

Ci tenevo che sapesse tutto, anche se era difficile, e preferivo perfino sopportare il suo fuoco amico, incrociato con quello di Jorge perché come Super-viviente non accetto che per difficoltà o quieto vivere si debba sub-vivere mentenendo o nascondendo cose. Inoltre volevo che potesse avere voce su tutto, non per necessità di condividere ad oltranza, ma perchè oggettivamente il progetto della casa era stato un suo grande sogno e volevo che lo realizzasse.

Peter da parte sua, oppresso dal lavoro e dai lavori, compredeva la mia scelta e per quanto l’impossibilità di stare lì con me gli rendesse la gestione delle cose molto difficile, trovò il modo di delegare. Al tempo stesso mi aiutava a raccogliere informazioni.

Scoprimmo che è comune nelle ristrutturazioni che le persone scompaiano nel nulla, o che smettano di venire a lavorare. Anche a vicino a noi c’erano state persone che per due cose in croce avevano atteso molto più tempo di quello preventivato. Non esisteva vincere una causa o chiedere aiuto alle autorità: eravamo soli e se le persone che rifacevano una cucina perdevano magari cinque mesi, noi che avevamo una villa, una nuova casetta e una piscina in ristrutturazione profonda, avevamo di fronte a noi l’ipotesi di anni di attesa.

Il Nulla inoltre si nutriva dell’enorme problematica dell’aumento folle dei prezzi, della luce e della benzina, che portò al terribile dato che in quello stesso periodo c’era un 70% di abbandono dei lavori per impossibilità di terminarli con il budget previsto. Gli impresari senza scrupoli che si approffittavano della crisi per aumentare i costi anche se non in modo giustificabile rendevano la nostra situazione veramente drammatica.

Non avevamo nulla per sconfiggere il Nulla e le nostre risorse al limite dello zero ci rendevano ogni giorno di ritardo vittime potenziale di un fallimento assoluto e della perdita di 20 anni di risparmi.

A volte, mentre lo scrivo, sento di dovervi ricordare che questo non è un racconto o un romanzo. A parte le metafore, questi sono gli avvenimenti esatti che vivemmo in questi lavori e sono testimoni di un mondo che non funziona, un mondo dove non esiste l’onore, dove la parola vale meno di zero, dove tra umani pensiamo solo a come fregarci gli uni gli altri.

Tuttavia come Super-vivienti, Peter ed io ci rifiutammo di piegare la testa. Non era solo per noi… lottavamo perchè era ingiusto e ridicolo accettare come normalità qualcosa che non doveva esserlo. Lottavamo perchè ci faceva arrabbiare chi pensava che se iniziavi dei lavori era “normale” non sapere ne quando, ne sé sarebbero finiti. Normalizzare queste cose è da sub-vivienti, ed è un danno che facciamo a noi, incapaci di difendere i nostri diritti e a tutti i nostri cari che soffriranno per la nostra pavidità quando diverranno vittime delle stesse dinamiche. E il “mal comune mezzo gaudio” nel 2022 dovremmo magari cercare di cancellarlo.

Quello che bruciava soprattutto è che essendo entrambi abituati a lavorare nell’eccellenza vera, quella dove un errore crea migliaia di euro di danni economici o un cambio radicale nela vita delle persone, ci fossero invece molti ambienti dove il livello del lavoro e ciò che veniva considerato accettabile fosse così basso e al tempo stesso così ben retribuito.

Grazie alle informazioni di Peter, quindi, iniziai la mia strategia. Sapevo che la vittoria non sarebbe stata netta di fronte a un nemico come quello. Il Nulla, l’assenza, è come combattere un nemico invisibile e intoccabile, il quale però invece ferirti. Per cui, prima di tutto, dovevo proteggere il mio Alleato di vita, Peter, creando una soluzione che gli permettesse di evitare parte del danno che avremmo subito passando al contrattacco.

In secondo luogo, di fronte a situazioni come queste non puoi “arrabbiarti”, “fare una scenata”, “pretendere” nulla di fronte a persone che scompaiono. La prima chiave è capire che hai già fallito, che non hai nessun potere e nessun diritto e scendere a patti con tutte quelle emozioni inespresse che ti stanno lacerando dall’interno. Io insegno a canalizzare energia, insegno ad essere Super-vivienti, per cui sapevo che avrei potuto gestirlo reindirizzando e trasformando quella energia emotiva, ma anche così avrei dovuto stare attento perchè lo ripeto sempre, super-vivere non significa avere poteri speciali, significa superare i limiti della vita per il tempo che possiamo farlo, consapevoli del dispendio energetico di tale atto.

Infine, se vuoi diminuire la perdita di tempo, non puoi chiedere aiuto alla legge. La legge è lenta e a malapena esistente oggi giorno. Puoi giocare ai dadi e speri in un buon numero, ma hai solo un tiro e una unica certezza: se usi questa carta, ogni altra strategia è invalidata perchè passi da una posizione neutra a una aggressiva nei confronti di chi devi fare i lavori.

Consapevole di questi impliciti, agii.

Come spesso ho dovuto fare in VEP, non posso spiegare come lo feci. E’ il mio lavoro aiutare le persone a creare questi piccoli miracoli umani, per cui se lo scrivessi gratuitamente starei svendendo la mia professione semplificandola al livello di un racconto ameno di una ristrutturazione. Tuttavia ci tengo che si sappia che non siete soli, che anche nella peggiore delle situazioni avete potere. Questo racconto dimostra come con poche risorse e con la giusta attitudine si possa ottenere molto di più di quanto ti hanno raccontato. Lascerò quindi che siano gli impliciti a raccontarlo.

Il Nulla si era impadronita della villa e mi presentai di fronte a lei (che i cattivi sono sempre tutti uomini e invece finalmente viviamo in un mondo che cerca uguaglianza, si spera…) con sguardo indurito, ma senza sguainare le mie armi. Aveva molti scagnozzi che la aiutavano. Le sue armi erano scuse e vittimismi di ogni genere che fiaccavano le resistenze conducendo il confronto verso una battaglia di sfinimento a lungo termine. Inoltre usava la tua propria umanità, generosità e migliori virtù contro di te.

Inzialmente avevo cercato di confrontarmi apertamente, ma avevo compreso che non avevo potere diretto e, essendo la sua assenza intoccabile, dovevo fare in modo che si materializzasse, che il suo vittimismo fosse così empaticamente accolto e che la sua fame la portasse a fare un’errore. Iniziai quindi neutralizzando le sue armi, poi capii che in quel modo non l’avrei mai spinta ad avvicinarsi.

Dovetti fare quello che risulta meno logico e anti-istintivo possibile. Di fronte alle spirali assorbenti affamate del mio tempo e della mia energia vitale, smisi di difendermi. Spesso chi crede di essere più forte, più intelligente o più “qualcosa” degli altri, si sbaglia. E se affronti un nemico così sfuggente come il Nulla, o se affronti un possibile ritardo pieno di scuse senza il potere di una legge inesistente, devi rispettare la sua forza. E’ l’unico modo.

Quando il Nulla sentì che aveva vinto, sguainai le mie armi.

Tuttavia quella battaglia non era questione di vincere o perdere. La vita spesso non è fatta di bianchi e neri. Il Nulla esisteva per nutrirsi e il suo stesso istinto la rendeva neutrale, non buona o cattiva. Tuttavia, anche se intoccabile, una parte di lei voleva esistere e solo accetandola era possibile avvicinarsi. La vittoria non era un sinonimo di sconfitta di uno o dell’altro.

Da quel giorno il numero di lavoratori nei lavori fluttuò ancora un po’, poi magicamente le persone tornarono e riapparvero perfino quelli che erano stati rubati dal fratello di Jorge. In quel momento non solo si evitò il peggio, ma si creò una relazione umana più forte, che in futuro ci avrebbe permesso di evitare scomparse come quella. Il Nulla era divenuto un Alleato Diverso, grazie al cambio di prospettiva Super-viviente.

Inoltre avevamo comunque ottenuto una ricompensa dal cosmo sotto forma di nuovo potere contrattuale e nuovi alleati. Avevamo appreso che il Nulla era reale e dovevamo sempre tenerla presente. Quello sì, sacrificato quel mese, ottenemmo altre cose e anche se le relazioni con Jorge rimasero tese al suo ritorno, trovammo un nuovo equilibrio.

L’occhio del ciclone ci stava superando e il secondo muro di vento letale si stava avvicinando. I lavori avevano subito un ritardo e il numero di problematiche che stavamo affrontando avevano inziato a scavare nella nostra resistenza.

Tuttavia ogni battaglia ci rendeva strutturalmente più forti, ottimizzando la nostra gestione di stress e risorse. E iniziarono i lavori della piscina…

(Continuerà…)



Battle in the eye of the hurricane


The Nothing had come in the form of absence and it seemed to want to stop the work for months, as happens far more often than they told you. So, as good Life Adventurers, Peter and I began to organize.“.

There was no holds barred in the battle against the forces of despair and economic crisis that was beginning to plague the world in the midst of [No] War. However, if when that phrase, “no holds barred” (NDL: in italian is literally “without exclusion of blows”) is used, each of us is inclined to think of it as an exchange of physical confrontations, we actually discovered that the inclusion of that term also included equally dangerous moments of pure void.

Those voids can be feints, dodges, or ways of disappearing to catch the opponent by surprise. In the real world this remains analogous.

As Millennials, but in general as any person with a modicum of film culture from the 1990s, we are familiar with “The Neverending Story” and the battle with an immense and hungry Nothing, which as a wolf with a swollen belly feeds on all that exists in a metaphorical prediction of the end of the written book and free imagination.

Well, nothingness, emptiness and “non-action” is as much a “blow” as any confrontational oppositional action. We had come to the eye of the storm, but the peace we thought we would find, if only as a temporary ally before the probable final confrontation, did not exist. In fact, there were two dangers to be found within it: 1) the falling of objects of all kinds, tossed and dropped by the wind, and 2) the desolation due to destruction that materially and animically saps you before the swirling trap that will soon sweep you away, again.

After a relative stabilization of the problems of the works, we arrived at a point of balance between the continuous problems and mistakes and a general satisfactory ability of the team chosen for the renovation to accomplish the tasks. The first flaws, misunderstandings, and tensions began to hit us, especially between Peter who wanted a perfect job (understandably, since we had chosen quality and a bigger budget anyway) and Jorge who worked well but was unable to see the big mistakes he was making.

Some of those mistakes were objectively so huge that we had to demand to redo things even if reluctantly since we don’t like to make people work twice, others we were forced to come to terms with them and integrate them into our House by adapting the project.

Tensions had risen quite a bit and I found myself acting as a diplomat, which is somewhat within my roles, but not on the side of the payer, coping with results and positions that, honestly, in other cases and with other people would have almost definitely ended the renovation prematurely. In fact, if it was already clear that it was not going to be sunshine and roses, the tornado was real and it was creating damage at various levels on each of us.

Repeated requests for extras out of the budget, half-done and poorly integrated works or edifications that made no sense to anyone and were unacceptable to people working in the field made the months before May quite hard. Each new communication brought some dropped object, some difficulty, some issue to be solved.

On several occasions with Jorge I had to recalibrate our professional relationship and he accepted it, which allowed everyone to maintain at least some level of cooperation. We discovered, however, that there is really no law, no control, no honor or attention, at least, to mutual respect. Jorge spoke and we believed him, but he often spoke out of turn or “forgot” what he promised.

On the other hand, however, as a good Super-living, I reset and rebuilt every time it happened, backbreaking work, but unavoidable in order to succeed in getting something that one generally does not get in these kinds of projects (unless you are rich and have money to spare…and even there not always): a good job.

Jorge for his part showed enough flexibility to cooperate with this, which allowed us to continue where renovations typically stalls. In addition, the aforementioned generosity on at least certain aspects remained and this gave us a little peace of mind.

However, if the rain of debris, fish and tow tractors seemed like a nightmare, the Nothing was about to make its entrance as the second major mini-boss of this hellish renovation.

It was one of the first days of May and Jorge had to fly away from the country a whole month for personal matters. We had had an important meeting, he had asked for an upfront payment and told me that as soon as he finished work on another renovation he would send me two teams and work on the Villa and the Gallinero at the same time.

Two or three days after he left, however, only four people started showing up for the work. It was less than one team and I was told that a couple of people had gone to work that day for Jorge’s brother who has another construction company.

Days began to pass and each time the team got smaller still until one day I saw only one person working in the house.

I wrote, called, texted, and Jorge on the other side seemed resigned and apologetic, but most of all he was distant. Both physically and in communication. And nothing changed….

The brother who had started stealing his workers was supposed to start working on the pool and even that was not starting. It was very important because after we bought the house, we noticed that the pool, which was made of blue resin, was actually damaged. The resin had come off the wall and was unrecoverable, but Jorge had not noticed that when he gave us the estimate. Because he had been so clueless, he promised that he would not charge us for the work, but we had to change the project completely: we had gone from spending very little on the pool to having to buy walls and floor. This had led us to have to invest in creating something much more beautiful, with a natural stone effect so that it would blend into the rural environment. As always, we took advantage of the misfortune to positivize it to our advantage. Super-living style. However, they had to start early because it would take much longer than expected….

The brother did not show up either when he was supposed to or afterwards.

After almost ten days with the renovation work almost at a standstill I had to adapt. The Nothing had come in the form of absence and it seemed to want to stop the work for months, as happens far more often than they told you. So, as good Life Adventurers, Peter and I began to organize.

Peter was in the studio’s most in-demand season and could only help me from a distance. The weight on his shoulders was great. He had no time for renovations and even if many of the things that were happening he never even knew about since I prevented them or solved them in time, the continuous and unceasing barrage of problems forced him into a helpless rage that consumed him but also myself. When the Nothing came in the eye of the tornado, it was a very difficult time and it pushed me to use every resource I had to use to independently make solutions so that they would not burden Petere, but without ever excluding him.

I cared that he knew everything, even if it was difficult, and I preferred to endure his friendly fire, crossed with Jorge’s because as a Super-living I do not accept that for difficulty or for quiet living one has to sub-live by lying or hiding things. I also wanted him to be able to have a voice on everything, not out of a need to share to the bitter end, but because objectively the house project had been a big dream of his and I wanted him to realize it.

Peter for his part, burdened with work and the renovation, understood my choice and as much as the inability to be there with me made it very difficult for him to manage things, he found ways to delegate. At the same time he was helping me gather information.

We discovered that it is common in renovations for people to disappear into thin air, or to stop coming to work. Even close to us there had been people who had waited much longer than budgeted for two things in a row. There was no such thing as winning a lawsuit or asking the authorities for help: we were on our own, and if people who were redoing a kitchen lost maybe five months, we who had a villa, a new small house and a swimming pool undergoing deep renovation, were facing the prospect of years of waiting.

The Nothing also fed on the huge issue of the insane increase in prices, electricity and gasoline, which led to the terrible fact that in that same period there was a 70% drop-out of renovations due to inability to finish them on budget. Ruthless contractors taking advantage of the crisis to raise costs even if not justifiably made our situation truly dramatic.

We had nothing to defeat the Nothing, and our near-zero resources made us potential victims of absolute bankruptcy and the loss of 20 years of savings every day of delay.

Sometimes, as I write this, I feel I must remind you that this is not a short story or a novel. Metaphors aside, these are the exact events we lived through in these renovation and they are witnesses to a world that doesn’t work, a world where there is no honor, where the word is worth less than zero, where among humans we think only of how to screw each other over.

Yet as Super-living people, Peter and I refused to bow our heads. It wasn’t just for ourselves… we were fighting because it was unfair and ridiculous to accept as normal something that shouldn’t be. We were fighting because it made us angry at those who thought that if you started a renovation it was “normal” not to know when or if they would be finished. Normalizing these things is sub-living, and it is a damage we do to ourselves, unable to defend our rights and to all our loved ones who will suffer from our fearfulness when they become victims of the same dynamics. And the say “a trouble shared is a trouble halved” we should perhaps try to erase it in 2022.

What was really annoying us was that since we were both used to working in true excellency level, the kind of work where a mistake creates thousands in economic damage or a radical change in people’s lives, there were instead many places where the level of work and what was considered acceptable was so low and at the same time so well paid.

Thanks to Peter’s information, then, I began my strategy. I knew that victory would not be clear-cut in the face of an enemy like that. The Nothing is like fighting an invisible and untouchable enemy, which, however, will hurt you instead. So first of all, I had to protect my Life Ally, Peter, by creating a solution that would allow him to avoid some of the damage we would suffer by going on the counterattack.

Secondly, when faced with situations like these you cannot “get angry,” “make a scene,” “demand” anything when faced with people who disappear. The first key is to realize that you have already failed, that you have no power and no rights, and to come to terms with all those unexpressed emotions that are tearing you apart from the inside. I teach how to channel energy, I teach how to be Super-living, so I knew I could handle it by redirecting and transforming that emotional energy, but even then I would have to be careful because I always repeat it, super-living does not mean having special powers, it means overcoming the limits of life for the time we can do it, aware of the energy expense of such an act.

Finally, if you want to decrease the loss of time, you cannot ask the law for help. The law is slow and barely existing nowadays. You can roll the dice and hope for a good number, but you have only one roll and one certainty: if you use this card, every other strategy is invalidated because you go from a neutral position to an aggressive one toward whoever you have to do the work.

Aware of these implications, I took action.

As I often had to do in VEP, I cannot explain how I did it. It’s my job to help people create these little human miracles, so if I wrote it for free I would be selling out my profession by simplifying it to the level of a easygoing storytelling of a renovation. However, I want it to be known that you are not alone, that even in the worst of situations you have power. This narrative demonstrates how with a few resources and the right attitude you can achieve much more than you have been told. I will therefore leave it to the implicits to tell the tale.

The Nothing had taken over the mansion and I stood before her (as the villains are always men and instead we finally live in a world that seeks equality, hopefully, let’s gender bend this Nothing for this time…) with a hardened look, but without drawing my weapons. She had many henchmen helping her. Her weapons were excuses and victimhood of all kinds that sapped resistance by leading the confrontation toward a long-term battle of exhaustion. She also used your own humanity, generosity and best virtues against you.

Initially I had tried to confront her openly, but I realized that I had no direct power, and since her absence was untouchable, I had to make her materialize her victimhood by empathetically welcome it, and waiting for her to led her to making a mistake. So I began by neutralizing her weapons, then realized that in that way I would never push her closer.

I had to do what turns out to be the least logical and anti-instinctive possible option. Faced with the absorbing spirals hungry for my time and life energy, I stopped defending myself. Often those who think they are stronger, smarter or more “something” than others are wrong. And if you face such an elusive enemy as the Nothing, or if you face a possible delay full of excuses without the power of a nonexistent law, you must respect its strength. It is the only way.

When the Nothing felt she had won, I unsheathed my weapons.

However, that battle was not a matter of winning or losing. Life is often not about black and white. The Nothing existed to feed herelf, and her own instincts made her neutral, not good or bad. However, even if untouchable, a part of her wanted to exist and only by accepting it was it possible to get closer. Victory was not a synonym for the defeat of one or the other.

From that day on, the number of workers in the jobs fluctuated some more, then magically people returned and even those who had been stolen by Jorge’s brother reappeared. In that moment, not only did we avoid the worst scenario, but we created a stronger human relationship that would allow us to avoid disappearances like that in the future. The Nothing had become a Different Ally, thanks to the change in Super-living perspective.

Moreover, we had still gained a reward from the cosmos in the form of new bargaining power and new allies. We had learned that the Nothing was real and we had to always keep it in mind. We sacrificed that month and we gained other things. Then, although relations with Jorge remained strained upon his return, we found a new balance with him too.

The eye of the storm was passing us by and the second wall of deadly wind was approaching. Work had been delayed and the number of issues we were facing had begun to dig into our resilience.

However, each battle made us structurally stronger, optimizing our stress and resource management. And the pool renovation finally began…

(To be continued…)



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