[VEP] 0107 – Tornado ðŸ‡ªðŸ‡¸+🇮🇹+🇺🇸

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Tornado


El Registrador era como un jefe de un videojuego. Para llegar a él tuve que utilizar todas las armas de persuasión e invocar a todos los espíritus protectores y santos de Paraíso. Finalmente, tras una agotadora batalla, el primer miniboss se estaba quedando sin resistencia vital, pero estaba a punto de realizar uno de los trucos más odiados que existen, la doble vida.“.

El viento giró bruscamente, una y otra vez, como si siguiera las ondas de un látigo proyectado hacia una bestia salvaje, feroz por naturaleza o por reacción. La vida no es buena o mala, ni estúpida o sabia, simplemente “es” y cuando te enfrentas a lo que está por desarrollarse hay tres consecuencias inevitables que hay que tener en cuenta para supervivir: 1) Recibirás daño y 2) Aprenderás a respetar 3) Todo está conectado.

Ante un tornado como el que se condensaba sobre nuestras cabezas, cualquier Viviente aprende a mirar hacia arriba y a sentir un temor reverencial, pero el super-viviente aprende algo más. Cada ráfaga, cada latigazo del cosmos es un camino hacia un nuevo poder, una puerta a una nueva conciencia.

Cada azote que recibes en la cara imprime en tus neuronas la dirección del viento, la fuerza, la densidad, y aunque al principio parece desordenado, caótico e incontrolable, poco a poco el Super-viviente puede sentir una línea de fuerza en su interior. Existimos en un mundo físico dominado por leyes en parte conocidas y en parte desconocidas para la mayoría. Estamos descubriendo, estamos avanzando, aunque nos parezca que las personas son cada día más básicas o estúpidas, no es así. Incluso los sub-vivientes y los Vivientes se ven obligados por la evolución a aprender. La diferencia es que ellos no saben cambiar su forma para adaptarse al viento, los Super-vivientes sí.

Fuera de la metáfora, también empezó a llover en el mundo real, una semana intensa tras la prolongada y, por desgracia, famosa sequía de 2022. Era la bendición del cielo para una tierra sedienta. Sin embargo, aunque profundamente deseada por todos, la lluvia no llegó suavemente, sino que, como todos los extremos, después de un clima tan seco que incluso las tierras mejor cultivadas estaban en peligro, una despiadada cascada descendió del cielo, arrancando orillas, destruyendo vidas y ahogando plantas.

Siempre recordaremos el día en que Jorge nos llamó. Estábamos en Madrid y en lugar de recibir el habitual mensaje de texto o de voz, apareció en mi teléfono móvil el nombre del jefe de obras.

“Buenos días Jorge, ¿cómo estás? ¿Todo bien?”

“Luca, tenemos un problema… mira el video”. La voz era oscura y seca. No era como cuando había encontrado la arena debajo del suelo y solucionado el problema por su cuenta, algo iba muy mal.

Miré el vídeo. Era la pared trasera del primer piso. Las obras habían comenzado recientemente y todo estaba roto y polvoriento. Todo parecía estar bien, pero bastaron un par de segundos para ver un movimiento inusual en la pared. Era una cascada de agua… y bajaba desde el piso superior al inferior.

Envío el vídeo a Peter y llamo a Jorge.

“¿Qué está pasando? ¿Cómo puede estar entrando por la pared exterior?”

“Es la terraza trasera del primer piso”, contestó Jorge, “no está bien sellada y por eso se filtra el agua y se filtra bien…”, comentó preocupado.

En las semanas anteriores, él y yo habíamos mantenido varias conversaciones mientras seguía los primeros pasos de la obra y la compra de materiales. Compartíamos la filosofía de que no veíamos problemas, sino soluciones, y me aseguró que le interesaba resolver los problemas sin involucrarme ni pedirme extras, pero eso era diferente.

“No me lo creo… nos dijeron que lo único que estaba bien eran las paredes y el techo y en cambio ¡cae una cascada!” me quejé con cierta aprensión “Pero se puede sellar no?”

“Eso es lo que quería decirte…. tienes que rehacer toda la terraza…”

“…” saludé esa respuesta con el silencio. Quiso decir “dinero” y no poco. Sin embargo, al principio acababa de mencionar que la terraza era estéticamente muy fea y habíamos dejado claro que no teníamos presupuesto para rehacerla estéticamente. Parecía una persona honesta, pero ¿realmente era el caso de que la primera vez que llovió había tantos daños que necesitábamos una reparación completa de sólo una parte estéticamente incompleta de la casa que le interesaba que se rehiciera ya que quería utilizar el trabajo de exhibición para el prestigio profesional?

“¿Y cuánto va a costar?”, le pregunté entonces en preparación.

La cifra que me dijo era bastante grande y absolutamente fuera de toda expectativa. Suponía cerca del 10% de nuestro presupuesto y no podíamos permitirnos ese gasto sin sacar dinero de otra parte. Maldije en silencio la situación. No me fiaba del todo de Jorge, al fin y al cabo soy una persona tendencialmente precavida y me sorprendía que me pidiera esa cantidad de dinero por una terraza.

No tenía nada para contrarrestar aquella frustrante ráfaga de viento y no podía arriesgarme a poner en peligro la casa ante una infiltración tan grave como aquella. Mi proceso de Super-viviente se activó y me di cuenta de que el hecho de que ocurriera tan pronto era una maldición, pero también una bendición. Todo estaba roto y abierto, no había causado ningún daño ni ralentizado el trabajo. No creo en el destino, pero aquel batacazo me hizo darme cuenta de dos cosas: la primera, que o ponía mi fe en la magia que me había llevado hasta allí (es decir, que siguiera mis instintos que me guiaba decentemente) y cambiara mi forma de ver las cosas o la renovación nos habría drenado y agotado a Peter y a mí. En segundo lugar, que incluso sin armas, tendría que usar toda mi fuerza para cortar de raíz cualquier posibilidad de juego sucio por parte de Jorge. Nos había dado confianza y habíamos confiado en él, pero no lo conocíamos y no podría haber permitido que jugara con nosotros.

Cogí el coche en cuanto tuve la oportunidad y me reuní con él. Empezamos a hablar. No me he ahorrado nada. Con cada palabra creamos un nuevo nivel de cooperación y finalmente llegamos a un acuerdo. No puedo hoy, en retrospectiva, saber si eso fue un juego para ganar dinero extra o si realmente fue sólo mala suerte, pero eso fue y sigue siendo el único gran golpe real del presupuesto. Había otros (por supuesto)… estábamos entrando en un tornado, pero ninguno a ese nivel.

En pocos días, la terraza fue reparada y finalmente se convirtió en algo hermoso también (ver foto). . Pero cuando ya nos estábamos relajando, lidiando con los pequeños problemas que iban surgiendo, uno a uno, la siguiente ráfaga contundente nos golpeó en forma de sobre de papel fino.

Registro de la Propiedad: “Lamentamos (Ed. Ojalá…) informarle de que no podemos registrar su vivienda a su nombre, ya que hemos encontrado indicios de una terrible trama delictiva por parte de los antiguos propietarios, que probablemente también estén sacrificando vírgenes a Satanás, por lo que bloqueamos su compra a menos que ponga en orden su documentación. Ah, y en horario de oficina, menos 30 minutos en la pausa del café de la mañana y 30 minutos antes de la hora de cierre para desconectar de la larga media jornada de trabajo”.

Obviamente el mensaje no fue así, y bromeo sobre ello meses después, pero el día que el registro nos escribió que no podían registrar la casa a nuestro nombre usaron todo el peso de una ley ciega y borracha de poder.

Al día siguiente me fui corriendo al registro después de recibir palabras vagas y frases oraculares por el teléfono de información. El notario, notificado rápidamente, respondió esta vez de inmediato. Extraño, ¿no?

“No es posible, debe haber un error. Ve y resuélvelo”, dijo.
Sorprendido y también un poco desconcertado, decidí recuperar algo de información antes de juzgar.

“Gracia de todo… dinero bien ganado el tuyo…” quería decirle, pero en ese momento me callé.

Cuando llegué al registro, mientras los vientos del tornado alcanzaban niveles de peligro humano amenazando la supervivencia (al menos psicológica) de cualquier ser consecuente, correcto y preciso como Peter y yo, tuve que enfrentarme a la primera barrera.

Los vientos de azote tomaron la forma de una oficina de funcionarios de todos los días. Entré esperando mi turno y durante un rato dos de los chicos que estaban allí se quedaron frente su ordenador sin inmutarse. Esperé y cuando por fin conseguí la atención de uno comenzó un macabro baile de exigencias y complicaciones burocráticas.

Primero no sabía quién era, luego no se acordaba del papeleo, luego pensaba que no debía haber errores en el papeleo, luego me leyó el papeleo literalmente (sin una traducción del idioma burocrático español que tuve que pedir). Por último, tampoco entendió lo que el Registrador quería decir realmente.

El Registrador era como un jefe de un videojuego. Para llegar a él tuve que utilizar todas las armas de persuasión e invocar a todos los espíritus protectores y santos de Paraíso. Finalmente, tras una agotadora batalla, el primer miniboss se estaba quedando sin resistencia vital, pero estaba a punto de realizar uno de los trucos de miniboss más odiados que existen, la doble vida. Llegado al agotamiento de sus objeciones, en lugar de ceder, el funcionario llamó a su compañero, recuperando fuerzas y reanudando las ya evidentes rocambolescas andanadas burocráticas, empoderado por su compañero.

Como Aventurero de la Vida y Superviviente, siempre he dicho a mis clientes que no es necesario ser un héroe con sombrero y látigo, tener superpoderes o vivir situaciones consideradas emocionantes o aventureras. Es un cambio de perspectiva vital que se basa en el acceso a un nivel diferente de funcionamiento cognitivo que mejora la forma en que la persona interactúa con el mundo. Llevo casi 15 años viviendo en este estado psicofísico y enseñándolo a otras personas y empresas, lo que, traducido en términos metafóricos, me convierte en un Aventurero de cierto nivel.

Una vez que me di cuenta de que los dos se oponían activamente, recurrí a la experiencia de alguien que había vivido y trabajado en varios países y en tres idiomas, teniendo que lidiar con retrasos administrativos, solicitando todo tipo de documentos, e incluso enfrentándome a jueces homófobos (juezas, no sé cómo se les llama hoy en día en italiano) que, con el disfraz de Don Abbondia, daban literalmente palmadas en el escritorio de madera lleno de poder legal, gritando que “¡este matrimonio no se puede hacer porque lo digo yo!

Habiendo agotado los mini-jefes, obtuve una audiencia de emergencia con el Registrador.

El hombre me miró con una mezcla de falso deseo de ayuda y conciencia de su poder como funcionario y comenzó a contarme el increíble crimen de Estado que supuso el registro de la Casa Villa El Paraìso y cómo los antiguos propietarios me habían mentido a la cara, organizando una maquinación que, curiosamente, no suponía ni para ellos ni para mí una ventaja en ningún sentido.

Empecé a tantear el terreno, pero en cuanto empecé a razonar con él vi en el fondo de sus ojos (una habilidad clínica indispensable para cualquier buen terapeuta) la rabia frustrada de un funcionario que vive de los detalles burocráticos, amargado por una vida sub-viviente carente de sentido y por ello atrincherado en su lógica burocrática. Era un pobre hombre aburrido por un lado, pero también perversamente sádico. Sabía que no había delito, pero su día sabía mejor si encontraba una pizca de emoción en esas cosas… Esto suena casi divertido escrito y leído, pero en la vida real es un abuso de poder y una experiencia desgarradora.

En resumen, había dos documentos que decían dos cosas diferentes. Uno era el oficial de registro superior (no el suyo), el otro era uno anterior a la digitalización del registro. Hablando con personas que trabajan en esto, me explicaron que durante la digitalización en los años 90, muchos documentos antiguos, los escritos a mano por notarios de otras épocas, habían sido registrados con errores por los Registradores. Está claro que ese era el verdadero problema, pero, por supuesto, el Registrador no podía admitir que se trataba de un error de sus antiguos colegas, y por eso me enviaba mensajes con guiños y subtextos sobre la supuesta naturaleza delictiva de los antiguos propietarios y del notario, a los que juraba haber advertido incluso antes de firmar.

A medida que se acercaba el tornado me di cuenta de que, a diferencia de sus subordinados, necesitaría recursos y aliados especiales para derrotar a ese Jefe.

Cuando salí del Registro me dirigí rápidamente a la notaria que estaba muy cerca y la primera información que pude extraer de sus subordinados fue que había mala sangre entre ella y el Registrador.

Cuando pude verla, me miró desde detrás de su máscarilla (estábamos en tiempos post-covid, pero muchos aún la usaban) con ojos vidriosos y desinteresados.

“Es tan extraño, no entiendo lo que está pasando…”, dijo cándida e inocentemente.

“El Registrador me dijo que ya le había advertido antes de la firma que los documentos no coincidían…”, respondí sin pelos en la lengua, marcando que a partir de ese momento se acababan los juegos, pero manteniendo la voz tranquila y conciliadora como siempre.

La mujer se calló y pude ver claramente que el Registrador había dicho la verdad al respecto.

Mientras empezaba a justificarse por haber aceptado fotos (¿Hola que tal?!?) de los documentos en lugar de los originales, fotos mal hechas que apenas se podían leer, y perjuraba que nunca había hecho esto antes y que nunca lo volvería a hacer, el gigantesco cono de viento, tierra y fragmentos de destrucción reciente que había empezado a condensarse desde el inicio de las negociaciones con los propietarios nos arrasó.

La notaria no sólo nos había citado tres horas antes del último día posible para firmar, sino que había hecho mal los documentos y aceptado fotos corruptas e incompletas en lugar de los originales.

El mundo comenzó a girar mientras las corrientes me empujaban hacia el cielo en un rugido de desgarramiento. Todos nuestros ahorros habían sido absorbidos por la monstruosa perturbación Vital y nuestro futuro acababa de desaparecer en la negrura del fin de toda certidumbre.

(Continuará…)



Tornado


Il Registratore era come un Boss di un videogioco. Per arrivare a lui dovetti usare ogni arma di persuasione e richiamare ogni spirito protettore e santo del Paraíso. Infine, dopo un’estenuante battaglia, il primo miniboss era ormai in fin di resistenza vitale, ma stava per tirare fuori dalla manica uno dei più odiati trucchi da miniboss esistenti, la doppia vita. “.

Il vento virò drasticamente, ancora e ancora come seguendo le onde di una frusta proiettata verso una bestia selvaggia, feroce per natura o per reazione. La Vita non è buona o cattiva, nè stupida o saggia, semplicemente “è” e quando ti trovi di fronte a quello che si sta per narrare ci sono tre inevitabili conseguenze che bisogna tenere in conto per super-vivere: 1) Riceverai danno e 2) Apprendi il rispetto 3) Tutto è connesso.

Di fronte a un tornado come quello che si stava condensando sopre le nostre teste qualunque essere Vivente apprende ad alzare lo sguardo e a provare timore reverenziale, ma il Super-vivente apprende qualcosa di più. Ogni ventata, ogni frustata del cosmo è il cammino verso un nuovo potere, una porta verso una nuova consapevolezza.

Ogni sferzata che ricevi in volto imprime nei neuroni la direzione del vento, la forza, la densità, e anche se in principio sembra disordinata, caotica e incontrollabile, poco a poco il Super-viviente riesce a sentire una linea di forza al suo interno. Esistiamo in un mondo fisico dominato da leggi in parte note, in parti ignote ai più e in parte ignote a tutti. Stiamo scoprendo, stiamo avanzando, perfino se ci sembra che la gente sia ogni giorno più basica o stupida, non è così. Perfino il Sub-vivente e il Vivente sono costretti dall’Evoluzione ad apprendere. La differenza è che loro non sanno cambiare la loro forma per adattarsi al vento, il Super-Vivente sì.

Fuori dalla metafora iniziò a piovere anche nel mondo reale, una settimana intensa dopo il prolungato e, purtroppo famoso, periodo di siccità del 2022. Era la benedizione del cielo a una terra assetata. Tuttavia, per quanto profondamente desiderata da tutti, la pioggia non giunse con delicatezza, ma come tutti gli estremi, dopo un clima così secco da mettere in pericolo perfino le terre meglio coltivate, dal cielo scese una cascata impietosa che strappava argini, stravolgeva vite e annegava piante.

Il giorno in ci chiamò Jorge lo ricorderemo per sempre. Eravamo a Madrid e invece che ricevere il solito messaggio di testo o vocale, sul mio cellulare apparve il nome del capo cantiere.

“Buongiorno Jorge, come va? Tutto a posto?”

“Luca, abbiamo un problema… guarda il video.”. La voce era cupa e secca. Non era come quando aveva trovato la sabbia e aveva risolto da solo il problema, c’era qualcosa che non andava sul serio.

Guardo il video. Era la parete in fondo del primo piano. I lavori erano iniziati da poco ed era tutto rotto e impolverato. Sembrava tutto a posto, ma bastarono un paio di secondi per vedere un movimento insolito sul muro. Era una cascata d’acqua, che dal piano superiore, scendeva con impeto verso il piano inferiore.

Mando il video a Peter e richiamo Jorge.

“Cosa succede? Come è possibile che entri dalla parete esterna?”

“E’ la terrazza posteriore del primo piano” rispose Jorge “Non è ben sigillata e per questo filtra l’acqua e filtra bene…” commentò preoccupato.

Nelle settimane precedente lui ed io avevamo fatto vari discorsi mentre seguivo i primi passi dei lavori e l’acquisto dei materiali. Condividevamo la filosofia che non vedevamo problemi, ma soluzioni e mi aveva assicurato che era nel suo interese risolvere i problemi senza coinvolgermi o richiedere extra, ma quello era diverso.

“Non ci credo… ci avevano detto che l’unica cosa che andava bene erano i muri e il tetto e invece cade una cascata!” mi lamentai con una certa apprensione “Ma si può sigillare no?”

“E’ quello che volevo dirti… bisogna rifare tutta la terrazza…”.

“…” accolsi quella risposta con silenzio. Voleva dire ‘soldi’ e non pochi. Tuttavia agli inizi aveva giusto fatto menzione che la terrazza era esteticamente molto brutta e noi avevamo detto chiaramente che non avevamo budget per rifarla esteticamente. Sembrava una persona onesta, ma era davvero un caso che alla prima pioggia ci fosse un danno così grave, da richiedere una riparazione completa giusto di una parte della casa esteticamente incompleta che a lui interessava fosse rifatta già che voleva usare la mostrare i lavori per prestigio professionale?

“E quanto va a costare?” gli chiesi quindi preparandomi.

La cifra che mi disse era piuttosto ingente e assolutamente fuori da ogni previsione. Sfiorava il 10% del nostro budget e non potevamo permetterci quella spesa senza togliere da altre parti. Maledii silenziosamente la situazione. Non mi fidavo completamente di Jorge, dopotutto sono una persona tendenzialmente prudente e mi stupiva che mi chiedesse quella quantità di soldi per una terrazza.

Non avevo nulla per contrastare quella folata di vento frustrante e non potevo rischiare di mettere in pericolo la casa di fronte a una gravissima infiltrazione come quella. Si attivò il mio processo Super-viviente e capii che il fatto che succedesse così presto era una maledizione, ma anche una benedizione. Era tutto rotto e aperto, non aveva procurato danni nè aveva rallentato i lavori. Non credo nel destino, ma quella botta mi fece comprendere due cose: primo, che o davo fiducia a quella magia che mi aveva portato lì (aka seguire il mio istinto che mi guidava decentemente) e cambiavo il mio modo di vedere le cose o quella ristrutturazione avrebbe prosciugato e annullato me e Peter. Secondo, che pur se privo di qualunque arma, avrei dovuto usare ogni mia forza per annichilire sul nascere qualunque possibilità di gioco sporco da parte di Jorge. Ci aveva dato fiducia e ci eravamo affidati a lui, ma non lo conoscevamo e non avrei potuto permettergli di giocare con noi.

Presi la macchina appena ebbi la possiblità e mi incontrai con lui. Iniziammo a parlare. Non mi risparmiai. Con ogni parola creammo un nuovo livello di collaborazione e alla fine trovammo un accordo. Non posso oggi, con il senno di poi, sapere se quello fu un gioco per guadagnare qualcosa in più o se veramente fu solo sorte avversa, ma quello fu e rimase l’unico vero grande salasso fuori dal budget. Ce ne furono altri (ovviamente)… stavamo entrando in un tornado, ma nessuno a quel livello.

In pochi giorni la terrazza fu riparata e alla fine diventò anche bella (v. Foto). Buon viso a cattiva sorte. Ma quando già ci stavamo rilassando, affrontando i piccoli problemi che venivano, uno alla volta, la seguente raffica contundente ci raggiunse in pieno sotto forma di una sottile busta di carta.

Registro di Proprietà: “Siamo spiacenti (NdR. Magari…) di comunicare che non possiamo registrare la vostra casa a vostro nome già che abbiamo trovato segni di una terribile trama criminale da parte degli antichi proprietari che probabilmente stanno anche sacrificando vergini a Satana, per cui vi blocchiamo l’acquisto a meno che non mettiate a posto i documenti. Ah, e in orario di ufficio, meno 30 minuti al mattino di pausa caffè e 30 minuti prima della chiusura per rilassarci della lunga mezza giornata di lavoro”.

Ovviamente il messaggio non era così e ci scherzo dopo mesi in cui tuttavia non è ancora completamente risolta la cosa, ma il giorno in cui il Registro ci scrisse che non poteva registrare casa a nostro nome usarono tutto il peso di una legge cieca e ubriaca di potere.

Corsi al registro il giorno successivo dopo aver ottenuto parole vaghe e frasi oracolari al telefono di informazione. La notaia, avvisata tempestivamente, rispose subito questa volta. Strano, no?

“Non è possibile, ci sarà stato un errore. Vai e risolvilo tu.”. mi disse lei.
Sorpreso e anche un po’ discgustado, decisi di recuperare qualche informazione prima di giudicare.

“Grazie tante. Soldi guadagnati onestamente i tuoi…” avrei voluto dirgli, ma decisi di tenere quel giudizio per me.

Quando arrivai al registro, mentre i venti del tornado raggiungevano i livelli di pericolo umano minacciando la sopravvivenza (per lo meno psicologica) di qualunque essere consequenziale, corretto e preciso come me e come Peter, dovetti affrontare la prima barriera.

I venti sferzanti assumevano forma di un ufficio pubblico di tutti i giorni. Entrai aspettando il mio turno e per un pezzo due dei ragazzi che stavano presenti rimasero a lavorare imperterriti. Aspettai e quando finalmente ottenni l’attenzione di uno iniziò un ballo macabro di richieste e complicazioni burocratiche.

Prima non sapevo chi ero, poi non ricordava la pratica, poi pensava che non ci dovevano essere errori nella pratica, poi mi lesse la pratica letteralmente (senza una traduzione dal burocratese spagnolo che dovetti chiedere). Infine non capiva neanche lui cosa volesse dire realmente il Registratore.

Il Registratore era come un Boss di un videogioco. Per arrivare a lui dovetti usare ogni arma di persuasione e richiamare ogni spirito protettore e santo del Paraíso. Infine, dopo un’estenuante battaglia, il primo miniboss era ormai in fin di resistenza vitale, ma stava per tirare fuori dalla manica uno dei più odiati trucchi da miniboss esistenti, la doppia vita. Raggiunto l’esaurimento delle sue obiezioni, invece che cedere, il funzionario chiamò il suo compagno recuperando forza e ricominciando a sgranellare le ormai ovvie false falciate di burocratese, potenziato dal suo compagno.

Come Avventuriero della Vita e Super-viviente, ho sempre detto ai miei clienti che non c’è bisogno di essere un eroe con cappello e frusta, avere superpoteri o vivere situazioni considerate eccitanti o avventurose. Si tratta di un cambio di prospettiva vitale che si basa su accedere a un livello differente di funzionamento cognitivo che permette di potenziare il modo in cui una persona interagisce con il mondo. Sono quasi 15 anni che vivo in questo stato psicofisico e che lo insegno ad altre persone e aziente, cosa che, tradotta in termini metaforici, mi rende un Avventuriero di un certo livello.

Una volta che compresi che i due mi stavano osteggiando attivamente, attinsi all’esperienza di una persona che ha vissuto e lavorato in diversi paesi e in tre lingue, dovendo affrontare lungaggini amministrative, richiedere documenti di ogni tipo e perfino affrontare giudiche (giudici donna, non so bene come si definisce oggigiorno in italiano) omofobe che, in sapor di Don Abbondia, battevano letteralmente le mani sulla scrivania di legno piene di potere legale urlando che “questo matriomonio non s’ha da fare perchè lo dico io!!!”.

Sfiniti i mini-boss ottenni un’udienza d’urgenza con il Registratore.

L’uomo mi guardò con un misto di falso desiderio di aiuto e consapevolezza di potere di funzionario e iniziò a parlarmi dell’incredibile crimine di stato che significava la registrazione della Casa Villa El Paraìso e di come i vecchi proprietari mi avevano mentito in faccia, organizzando una macchiavica macchinazione macchinosa che, stranamente, non supponeva nè per loro, nè per me un vantaggio sotto nessun aspetto.

Iniziai a testare il terreno, ma appena iniziai a ragionare con lui vidi nel retro del suo sguardo (capacità clinica indispensabile per qualunque buon terapeuta) la rabbia frustrata di un funzionario che vive di dettagli burocratici, amareggiato da una vita sub-viviente priva di significato e per quella ragione arroccato nelle sue logiche burocratistiche. Era un povero uomo annoiato da una parte, ma anche perversamente sadico. Sapeva che non c’era nessun crimine, ma la sua giornata sapeva meglio se trovava un briciolo di eccitazione in quelle cose… Questo sembra quasi divertente scritto e letto, ma nella vita vera è un abuso di potere e un’esperienza straziante.

Detta in breve c’erano due documenti che dicevano due cose diverse. Però uno era l’ufficiale del Registro superiore (non il loro), l’altro era uno precedente alla digitalizzazione del Registro. Parlando con persone che lavorano in questo mi spiegarono che durante la digitalizzazione degli anni ’90, molti documenti vecchi, di quelli scritti a mano da notai di altri tempi, erano stati registrati con errori da parte dei Registratori. Era chiaramente quello il vero problema, ma ovviamente il Registratore non poteva ammettere che fosse un’errore dei suoi colleghi di un tempo, e per quella ragione mi mandava messaggi con occhiolini e sottintesi sulla presunta natura criminale dei vecchi proprietari e della notaia, che giurava di aver avvisato perfino prima della firma.

Mentre il tornado si avvicinava a me capii che a differenza dei suoi sottoposti, per sconfiggere quel Boss avrei avuto bisogno di risorse speciali e di alleati.

Quando uscii dal Registro mi diressi rapidamente dalla notaia che era molto vicina e la prima informazione che fui capace di sottrarre dalle sue sottoposte era che c’era cattivo sangue tra lei e il Registratore.

Quando fui in grado di vederla, lei mi osservò da dietro la mascherina (eravamo in tempo post-covid, ma molti la usavano ancora) con occhietti vispi e disinteressati.

“E’ stranissimo, non capisco cosa succede…” fece lei candida e innocente.

“Il Registratore mi ha detto che l’aveva già avvisata prima della firma che i documenti non coincidevano…” risposi senza giri di parole, marcando che da quel momento i giochi finivano, ma mantenendo come sempre la mia voce calma e conciliante.

La donna si azzittì e vidi chiaramente che su quello il Registratore aveva detto il vero.

Mentre lei iniziava a giustificarsi che aveva accettato foto(!) dei documenti invece degli originali, foto tra l’altro fatte male che faceva fatica a leggere e spergiurava che mai lo aveva fatto prima e mai più sarebbe successo, il mastodontico cono di vento, terra e frammenti di distruzione recente che aveva iniziato a condensarsi dall’inizio delle trattative con i proprietari ci travolse in pieno.

La notaia non solo ci aveva convocati tre ore prima dell’ultimo giorno possibile per firmare, ma aveva fatto male i documenti e aveva accettato foto corrotte e incomplete invece che gli originali.

Il mondo cominciò a girare mentre le correnti mi spingevano verso il cielo in un ruggito di devastazione dilaniante. Tutti i nostri risparmi erano stati risucchiati dalla mostruosa perturbazione Vitale e il nostro futuro era appena scomparso nel buio pesto della fine d’ogni certezza.

(continua…)



It’s clobberin’ time! 


The Recorder was like a Boss in a video game. To get to him I had to use every weapon of persuasion and summon every protective and holy spirit in Paraíso. Finally, after a grueling battle, the first miniboss was at the end of vital endurance, but he was about to pull one of the most hated miniboss tricks in existence, the double life, out of his sleeve. “.

The wind turned sharply, again and again as if it was following the waves of a whip projected toward a wild beast, fierce by nature or by reaction. Life is not good or bad, nor stupid or wise, it simply “is,” and when you are faced with what is about to be narrated, there are three inevitable consequences that must be taken into account to super-live: 1) You will receive harm 2) You will learn respect 3) Everything is connected.

In the face of a tornado like the one that was condensing over our heads any Living being learns to look up and feel reverential fear, but the Super-living learns something more. Every whiff, every lash of the cosmos is a path to a new power, a doorway to a new awareness.

Every whiplash you receive in the face imprints the wind’s direction, force, density on the neurons, and though at first it seems disordered, chaotic and uncontrollable, little by little the Super-living can feel a line of force within. We exist in a physical world dominated by laws that are partly unknown to most and partly unknown to all. We are discovering, we are advancing, even if it seems to us that people are more basic or stupid every day, that is not the case. Even the Sub-living and the Living are forced by Evolution to learn. The difference is that they do not know how to change their form to fit the wind, the Super-living does.

Outside the metaphor, it began to rain in the real world as well, a heavy rain week after the prolonged and, unfortunately famous, dry spell of 2022. It was heaven’s blessing to a thirsty earth. However, as deeply desired by all, the rain did not come gently, but like all extremes, after a climate so dry that it endangered even the best cultivated lands, a merciless cascade descended from the sky, tearing up river banks, twisting lives and drowning plants.

We will always remember the day Jorge called us. We were in Madrid and instead of getting the usual text or voice message, the name of the construction manager appeared on my cell phone.

“Good morning Jorge, how are you doing? Everything okay?”

“Luca, we have a problem… look at the video.” The voice was dark and dry. It was not like when he had found the sand under the floor and solved the problem himself, something was seriously wrong.

I look at the video. It was the back wall of the ground floor. The work had recently started and everything was broken and dusty. Everything looked fine, but it only took a couple of seconds to see an unusual movement on the wall. It was a waterfall, rushing down from the upper floor to the lower floor.

I send the video to Peter and call Jorge back.

” What’s going on? How is it possible for it to come in from the outside wall?”

“It’s the back terrace on the second floor,” Jorge replied, “It’s not well sealed and that’s why it seeps water and it seeps it well…” he commented worriedly.

In the preceding weeks he and I had had several talks as I followed the first steps of the work and the purchase of materials. We shared the philosophy that we did not see problems but solutions, and he assured me that it was in his interest to solve problems without involving me or asking for extras, but that was different.

“I can’t believe it…we were told the only thing that was okay were the walls and the roof and instead a waterfall is falling!” I complained with a certain apprehension “But it can be sealed, right?”

“That’s what I wanted to tell you…. You have to redo the whole terrace….”

“…” I greeted that answer with silence. He meant ‘money’ and not a little. However in the beginning he had just mentioned that the terrace was aesthetically very ugly and we had made it clear that we had no budget to redo it. He seemed like an honest person, but was it really a case that at the first rain there was so much damage that it required a complete repair just of an aesthetically incomplete part of the house that he was interested in being redone as he were using our house to show people for professional prestige?

“And how much is it going to cost?” I asked him then, preparing myself.

The amount he told me was quite large and absolutely out of all expectations. It was close to 10% of our budget, and we could not afford that expense without taking away from elsewhere. I silently cursed the situation. I didn’t trust Jorge completely; after all, I am a person who tends to be cautious, and I was surprised that he would ask me for that amount of money for a terrace.

I had nothing to counteract that frustrating gust of wind and I could not risk endangering the house in front of a very serious infiltration like that. My Super-living process activated and I realized that the fact that it was happening so soon was a curse, but also a blessing. Everything was broken and open, and it had not caused any damage or slowed down the work. I don’t believe in fate, but that bang made me realize two things: first, that either I put faith in that magic that had brought me there (aka follow my instincts that guided me decently) and change the way I saw things or that renovation would drain and obliterate Peter and myself. Second, that though lacking any weapon, I would have to use all my strength to nip in the bud any possibility of foul play on Jorge’s part. He had given us confidence and we had trusted him, but we did not know him and I could not have allowed him to play with us.

I took the car as soon as I had a chance and met with him. We started talking. I did not spare myself. With every word we created a new level of cooperation and eventually we came to an agreement. I can’t today, with hindsight, know whether that was a game to make extra money or whether it really was just bad luck, but that was and remained the only real big blow out of the budget. There were others (of course)… we were entering a tornado, but none at that level.

In a few days the terrace was repaired and eventually became beautiful as well (see Photo). . But when we were already relaxing, dealing with the little problems that came, one at a time, the following blunny gust hit us squarely in the form of a thin paper envelope.

Property Registry: “We are sorry (Ed. Yeah, you are…) to inform you that we cannot register your house in your name already that we have found signs of a terrible criminal plot by the former owners who are probably also sacrificing virgins to Satan, so we are blocking your purchase unless you put your papers in order. Oh, and during office hours, minus 30 minutes in the morning coffee break and 30 minutes before closing to relax from the long half day of work.”

Obviously the message was not like that and I joke about it after months in which it is still not fully resolved, however, the day the Registry wrote to us that they could not register house in our name they used the full weight of a power-drunk blind law.

I ran to the registry the next day after getting vague words and oracular phrases on the information phone. The notary, notified promptly, answered immediately this time. Strange, isn’t it?

“It’s not possible, there must have been a mistake. You go and sort it out.”. she said to me.
Surprised and even a little disgusted, I decided to retrieve some information before judging.

“Thank you very much. Honestly earned money yours…” I wanted to say, but I shushed myself….

When I arrived at the register, as the tornado winds reached human danger levels threatening the survival (at least psychologically) of any consequential, fair and precise being like Peter and me, I had to face the first barrier.

The lashing winds took the form of an everyday public office. I went in waiting my turn, and for a while two of the guys who were present remained working undaunted. I waited and when I finally got the attention of one, a macabre dance of demands and bureaucratic complications began.

First I didn’t know who I was, then he couldn’t remember the paperwork, then he thought there shouldn’t be any errors in the paperwork, then he read the paperwork to me literally (without a translation from Spanish bureaucratese which I had to ask for). Finally, he did not understand what the Recorder really meant either.

The Recorder was like a Boss in a video game. To get to him I had to use every weapon of persuasion and summon every protective and holy spirit in Paraíso. Finally, after a grueling battle, the first miniboss was at the end of vital endurance, but he was about to pull one of the most hated miniboss tricks in existence, the double life, out of his sleeve. Reaching the exhaustion of his objections, instead of surrendering, the official called out to his comrade, recovering strength and resuming shelling out the by now obvious
bureaucratic-enhanced false hawks while empowered by the other coworker.

As a Life Adventurer and Super-living human, I have always told my clients that there is no need to be a hero with a hat and whip, have superpowers or experience situations considered exciting or adventurous. It is a vital shift in perspective that is based on accessing a different level of cognitive functioning that allows you to enhance the way you interact with the world. I have been living in this psychophysical state for almost 15 years and teaching it to other people and companies, which, translated into metaphorical terms, makes me an Adventurer of some level.

Once I understood that the two of them were actively opposing me, I drew on the experience of someone who has lived and worked in several countries and in three languages, having to deal with administrative delays, request documents of all kinds, and even face homophobic woman, a judge who, in the flavor of Don Abbondia, were literally clapping their hands on the wooden desk full of legal power shouting that “this marriage is not to be done because I say so!!!”

Having exhausted the mini-bosses I obtained an emergency hearing with the Recorder.

The man looked at me with a mixture of false desire for help and awareness of official power and began to talk to me about the incredible state crime that the registration of Casa Villa El Paraìso meant and how the former owners had lied to my face, organizing a scheming machination that, strangely enough, supposed neither for them nor for me any advantage whatsoever.

I began to test the ground, but as soon as I began to reason with him I saw in the back of his gaze (an indispensable clinical skill for any good therapist) the frustrated anger of a civil servant living on bureaucratic details, embittered by a sub-living life devoid of meaning and for that reason entrenched in his bureaucratic logic. He was a poor man bored on the one hand, but also perversely sadistic. He knew there was no crime, but his day knew better if he found an ounce of excitement in those things…. This sounds almost funny written and read, but in real life it is an abuse of power and a heart-wrenching experience.

Simply put, there were two documents that said two different things. However, one was the superior registry officer (not theirs), the other was one that predated the digitization of the registry. Talking to expert people working in this, they explained to me that during the digitization in the 1990s, many old documents, of those handwritten by notaries of other times, had been recorded with errors by the Recorders. That was clearly the real problem, but of course the Recorder could not admit that it was an error by his colleagues of the past, and for that reason he was sending me messages with winks and subtexts about the alleged criminal nature of the old owners and the notary, whom he swore he had warned even before the signing.

As the tornado approached me I realized that unlike his subordinates, I would need special resources and allies to defeat that Boss.

When I got out of the Registry I quickly headed to the Notary who was very close by and the first information I was able to extract from her subordinates was that there was bad blood between her and the Recorder.

When I was able to see her, she looked at me from behind the mask (we were in post-covid time, but a few people still used it) with beady, disinterested eyes.

“It’s so strange, I don’t understand what’s going on,” she made candid and innocent.

“The Recorder told me that he had already warned you before the signing that the documents did not match…” I replied without mincing words, marking that as of that moment the games were over, but keeping my voice calm and conciliatory as always.

The woman zeroed in and I saw clearly that on that one the Recorder had spoken the truth.

As she began to justify herself that she had accepted photos(!) of the documents instead of the originals, photos by the way badly made that she had difficulty reading and swore that she had never done that before and never would again, the gargantous cone of wind, earth, and fragments of recent destruction that had begun to condense from the beginning of negotiations with the owners swept over us in full force.

The notary had not only summoned us three hours before the last possible day to sign, but she had made the documents wrong and accepted corrupted and incomplete photos instead of the original ones.

The world began to spin as the currents pushed me skyward in a roar of ripping devastation. All our savings had been sucked up by the monstrous Vital perturbation and our future had just disappeared into the pitch blackness of the end of all certainty.




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Dr. Luca Povoleri De Las Heras
LIFE ADVENTURER
Psychologist |  Producer |  Author
www.lucapovoleri.com
fb: drlucapovoleri
ig: lucapovoleri
+34 664 35 40 95
Therapy, Coaching, Productions –> luca@lucapovoleri.com
Projects–>  info@lucapovoleri.com

Pubblicazioni:
“Super-viv(i)ente Super-Living 2 [No] War”,LucaPovoleri.com, Madrid, 2022.
Super-Living“, LucaPovoleri.com, Madrid, 2021. (Worldwide Amazon english translation of “Super-viv(i)ente”)
Super-Viv(i)ente“, Gruppo Albatros, Roma 2020. (Libreria: Italia, España, UK)
Kratimus: Il Seme di Luce, LucaPovoleri.com, Milano, 2018. (Seconda edizione. Non disponibile)
Kratimus: La chiave dei Sette Cieli”, LucaPovoleri.com, Milano, 2017. (Seconda edizione. Non disponibile)
“Kratimus: Il Passo delle Stelle”, LucaPovoleri.com, Milano, 2015. (Terza edizione)
“La Creatividad en tu empresa. Como fluir en ti mismo y alcanzar tus objetivos empresariales.”, Embajada de Marca, Albacete 2016
“Il telefono cellulare: tra tecnofilia e dipendenza” Sarno-Prunas-Povoleri, “Psicotech” 2 (IV), 2006, Editorial Franco Angeli

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3 Replies to “[VEP] 0107 – Tornado ðŸ‡ªðŸ‡¸+🇮🇹+🇺🇸”

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