[VEP] 0106 – Es la hora de las tortas! 🇪🇸+🇮🇹+🇺🇸

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Es la hora de las tortas!


Nada de lo que había dentro era salvable y lo más fascinante, al menos para nosotros, era ver el cableado de la red eléctrica y las tuberías de agua, que también había que cambiar. Por eso dejaré que el vídeo hable hoy. El primer vídeo completo de Casa Villa El Paraíso durante las obras.“.

¡Bim, bam, boom! Cuando uno lee cómics de niño, los sonidos de los golpes de la lucha contra el crimen adquieren una calidad suave y apagada. Los sonidos de puñetazos y bofetadas se mezclan con vocalizaciones infantiles, llevando el ruido de la violencia a un nivel inofensivo, o casi…

Los impactos y los golpes se convierten en un juego en el que el dolor se convierte en una concentración de lineas negras y en estrellas que vuelan. En realidad esos ruidos son apenas una aproximación, una broma tan pesada como el contacto violento de algo que golpea y algo que es golpeado.

Sin embargo, en ciertas situaciones, como en la construcción y la renovación, esos ruidos infantiles vuelven a salir a la luz de forma casi descarada, dejando a uno sorprendido y asombrado de cómo una bofetada que deja un carácter de líneas y colores sobre un fondo blanco resulta ser tan llamativamente similar a la de un mazo contra una pared.

El inicio de las obras fue absolutamente sorprendente… además de la emoción de poder realizar por fin ese proyecto tan pensado y deseado, estaba también el aspecto de haber emprendido un camino que nunca antes se había tomado: el de devolver la vida a una casa, evitando el efecto Frankenstein.

Una de las primeras cosas que se puso de manifiesto tras los primeros días de trabajo fue que lo que siempre se dice, que la parte de destrucción es mucho más rápida que la de construcción, resultó ser realmente cierto. No pretendíamos romper mucho ya que, al fin y al cabo, la idea era podar y transformar, no redistribuir. Sin embargo, la velocidad a la que se derrumba un muro es casi inversamente proporcional a la velocidad a la que se construye uno nuevo. Lo que hace revalorizar los daños colaterales de las grandiosas batallas de superhéroes en las grandes pantallas: se evita el fin violento del mundo, pero es prácticamente ridículo no pensar que el daño de la batalla no produzca otro económico un poco más adelante.

Nuestro fin económico post-obra se puso en blanco y negro con Jorge (¡sic!). Pero al menos éramos conscientes de ello, y los traqueteos metálicos aquí y allá en la casa recordaban a las descargas de un desfibrilador. Pocos saben que esas descargas no sólo son buenas para el cuerpo. De hecho, son muchos los efectos secundarios que provocan en la persona que los recibe. Sin embargo, el restablecimiento de los latidos del corazón y su esencialidad para la supervivencia hacen que esas descargas sean un mal necesario y quizás ni siquiera sean exactamente un mal.

Lo mismo ocurrió con la casa. Cada vez que se rompe algo existe la posibilidad de que se rompa algo cerca. Esta realidad la descubrimos amargamente durante todas las fases de la destrucción. Sin embargo, la amargura es cosa del principio, porque cuando luego ves cómo se reabsorben los daños colaterales en la fase de reconstrucción, te das cuenta realmente de que la ingenua idea de cambiar sin romper lo que había antes es sólo eso: ingenua.

Ya en la segunda semana de trabajo empezamos a ver el cambio radical. El suelo, que nos obligó a cambiar por completo, reveló un terrible secreto que explicaba el origen de los pequeños promontorios que había visto la primera vez: la arena. Por alguna razón, había tres veces la cantidad necesaria de arena bajo las baldosas. Esto supuso un problema, pero Jorge lo resolvió demostrando una sensibilidad hacia el presupuesto que apreciamos.

Las ventanas de hojalata y vidrio soplado (estoy siendo hiperbólico, pero casi lo eran) fueron retiradas, listas para acoger los materiales y tratamientos de cristal de última generación.

Nada de lo que había dentro era salvable y lo más fascinante, al menos para nosotros, era ver el cableado de la red eléctrica y las tuberías de agua, que también había que cambiar. Por eso dejaré que el vídeo hable hoy. El primer vídeo completo de Casa Villa El Paraíso durante las obras.

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Volviendo a nosotros: la casa empezaba a desprenderse de su pasado de abandono, pero incluso en la mejor de las previsiones y en la más amplia evaluación preliminar hay cosas que quedan al azar, ocultas por elementos inescrutables. Justo cuando la emoción del inicio de la reforma alcanzó su punto álgido comenzó a llover literal y metafóricamente sobre nuestro hermoso proyecto y pronto descubrimos que los problemas de una casa abandonada durante tanto tiempo son a veces mucho mayores de lo que uno podría esperar

Mientras tanto, disfrutamos de cada momento de destrucción en la preparación de la renovación y para ti… ¡disfruta!

(Continúa…)



E’ tempo di distruzione!


“Nulla di quello che c’era dentro era recuperabile e la cosa più affascinante, almeno per noi, fu vedere il cablaggio della rete elettrica e i tubi dell’acqua, anche quelli tutti da cambiare.Fu un lavoraccio e i ragazzi che lo stavano facendo ce la mettevano davvero tutta. Per questa ragione oggi lasceró che sia il video a parlare. Il primo video integrale della Casa Villa El Paraiso durante i lavori… “.

Bim, bam, bum! Quando leggi i fumetti da bambino, i suoni dei colpi nella lotta contro il crimine assumono un aspetto morbido e ovattato. Il rumore di pugni e schiaffi si confondono con vocalizzazioni infantili, portando il rumore della violenza a un livello innocuo, o quasi…

Impatti e botte si trasformano in gioco dove il dolore diventa un neretto pesante e stelle volanti. Nella realtá dei fatti quei rumori sono a malapena un’approssimazione, uno scherzo pesante quanto il contatto violento di qualcosa che colpisce e qualcosa che viene colpito.

In certe situazioni però, come in costruzione e ristrutturazioni, quei rumori infantili tornano a farsi sentire in modo quasi lampante, lasciando sorpresi e stupiti come uno schiaffo che lascia un neretto in un personaggio di linee e colori su sfondo bianco risulti cosí strabiliantemente simile a quello di una maglio contro un muro.

L’inizio dei lavori fu assolutamente strepitoso… a parte l’eccitazione di poter finalmente dare atto a quel progetto cosí tanto pensato e desiderato, c’era anche l’aspetto di aver intrapreso un percorso mai fatto prima: quello di ridare vita a una casa, evitando l’effetto frankenstein.

Una delle prime cose che apparve evidente dopo i primi giorni di lavori è che quello che si dice sempre, che la parte di distruzione è molto più rapida di quella di costruzione, risulta essere proprio vero. Non avevamo intenzione di rompere molto dato che, dopotutto, l’idea era potare e trasformare, non ridistribuire. Tuttavia la velocitá a cui va a terra una parete è quasi inversamente proporzionale a quella con cui si edifica una nuova. Cosa che fa rivalutare i danni collaterali delle grandi battaglie di supereroi sui grandi schermi: la fine del mondo violenta è evitata, ma risulta praticamente ridicolo non pensare che i danni della battaglia non ne producano un’altra economica poco piú avanti.

La nostra fine economica post-lavori era stata definita nero su bianco con Jorge (sic!). Ma almeno ne eravamo consapevoli, e gli chiaffoni metallici qua e lá nella casa ricordavano le scariche di un fibrillatore. Pochi sanno che in realtá quelle scariche non fanno solo bene al corpo. Difatti sono molti gli effetti collaterali che provocano nella persona che li riceve. Tuttavia il ripristino del battito cardiaco e la sua essenzialità per la sopravvivenza rende quei danni un male necessario e forse neanche esattamente un male.

Lo stesso accadde per la casa. Ogni volta che rompi qualcosa c’è la possibilità che si rompa qualcosa nelle vicinanze. Tale realtà la scoprimmo amaramente durante tutte le fasi di distruzione. Tuttavia l’amarezza è cosa degli inizi, perchè quando poi vedi come il danno collaterale viene riassorbito nella fase di ricostruzione, ti rendi davvero conto che l’idea naive di che si cambia senza rompere quello che c’era prima è appunto tale: naive.

Fin dalla seconda settimana di lavori si iniziò a vedere il cambiamento radicale. I pavimenti, che fummo costretti a cambiare completamente, rivelarono un terribile segreto che spiegò l’origine dei piccoli promontori che aveva visto la prima volta: sabbia. Per qualche ragione sotto le mattonelle era presente una quantità pari a tre volte quella necessaria di sabbia. Ciò costituiva un problema, ma Jorge lo risolse dimostrando una sensibilità al budget che apprezzammo.

Le finestre di latta e vetro soffiato (qui sono iperbolico, ma erano quasi così) vennero tolte, pronte per ospitare l’ultima generazione di materiali e trattamenti di cristallo.

Nulla di quello che c’era dentro era recuperabile e la cosa più affascinante, almeno per noi, fu vedere il cablaggio della rete elettrica e i tubi dell’acqua, anche quelli tutti da cambiare.Fu un lavoraccio e i ragazzi che lo stavano facendo ce la mettevano davvero tutta. Per questa ragione oggi lasceró che sia il video a parlare. Il primo video integrale della Casa Villa El Paraiso durante i lavori…

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Tornando a noi: la casa iniziava a liberarsi del suo passato di abbandono, ma anche nella migliore delle previsioni e nella più ampia valutazione preliminare ci sono cose che rimangono al caso, nascoste da elementi imperscrutabili. Giusto quando l’eccitazione dell’inizio ristrutturazione raggiunse il suo apice iniziò a piovere letteralmente e metaforicamente sul nostro bel progetto e presto scoprimmo che i problemi di una casa lasciata tanto tempo da sola sono a volte ben maggiori di quanto si possa sperare…

Nel frattempo ci godevamo ogni momento di distruzione in vista di ristrutturazione e a voi… buona visione!

(Continua…)



It’s clobberin’ time! 


“Nothing inside was salvageable, and the most fascinating thing, at least for us, was to see the wiring of the electrical grid and the water pipes, even those all needing to be changed. It was a lot of work, and the guys who were doing it were really trying hard. For that reason today I will let the video do the talking. The first full video of Casa Villa El Paraiso during the renovation….”.

Bim, bam, boom! When you read comic books as a child, the sounds of blows in crime fighting take on a soft, muffled quality. The sounds of punches and slaps blend in with childlike vocalizations, bringing the noise of violence to a harmless level, or almost…

Impacts and blows turn into play where pain becomes a heavy scribble and flying stars. In actuality those noises are barely an approximation, a joke as heavy as the violent contact of something hitting and something being hit.

In certain situations, however, such as in construction and renovations, those childish noises come back almost blatantly, leaving you surprised and amazed at how a slap that leaves a scribble in a character of lines and colors on a white background turns out so mind-bogglingly like that of a mallet against a wall.

The start of the work was absolutely stunning… aside from the excitement of finally being able to bring that much thought and desired project to fruition, there was also the aspect of having embarked on a path that had never been taken before: that of breathing life back into a house while avoiding the Frankenstein effect.

One of the first things that became apparent after the first few days of work was that what people always say, that the destruction part is much faster than the construction part, turns out to be really true. We were not going to break much since, after all, the idea was to prune and transform, not redistribute. However, the speed at which a wall goes down is almost inversely proportional to the speed at which a new one is built. Which makes one reevaluate the collateral damage of the large superhero battles on the big screens: the violent end of the world is avoided, but it is practically ridiculous not to think that the damage of the battle does not produce another economic one a little further down the road.

Our post-renovation economic demise had been defined in black and white with Jorge (sic!). But at least we were aware of it, and the metallic clattering here and there in the house resembled the discharges of a defibrillator. Few know that actually those discharges are not really only good for the body. In fact, there are many side effects they cause in the person receiving them. However, the restoration of the heartbeat and its essentiality for survival makes those discharges a necessary bad and perhaps not even exactly a bad thing.

The same happened with the house. Whenever you break something there is a chance that something nearby will break. That reality we discovered bitterly during all phases of destruction. However, bitterness is the thing of the beginnings, because when you then see how the collateral damage is reabsorbed in the reconstruction phase, you realize that the naive idea of you changing something (or yourself) without breaking what was there before is just that: naive.

As early as the second week of construction, you began to see the radical change. The floors, which we had to change entirely, revealed a terrible secret that explained the origin of the small promontories we saw the first time: sand. For some reason there was three times the necessary amount of sand under the tiles. This posed a problem, but Jorge solved it by demonstrating a sensitivity to budget that we appreciated.

The tin and blown glass windows (I’m being hyperbolic here, but they were almost like that) were removed, ready to accommodate the latest generation of crystal materials and treatments.

Nothing inside was salvageable, and the most fascinating thing, at least for us, was to see the wiring of the electrical grid and the water pipes, even those all needing to be changed. It was a lot of work, and the guys who were doing it were really trying hard. For that reason today I will let the video do the talking. The first full video of Casa Villa El Paraiso during the renovation.

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Back to us: the house was beginning to shed its past of neglect, but even in the best of predictions and the most extensive preliminary assessment there are things that are left to chance, hidden by inscrutable elements. Just as the excitement of the beginning of the renovation reached its peak it began to rain literally and metaphorically on our beautiful project, and we soon discovered that the problems of a house left alone for so long are sometimes far greater than we could hope for…

In the meantime, we enjoyed every moment of destruction in preparation for renovation, and here’s to you…enjoy!

(Continued…)



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Dr. Luca Povoleri De Las Heras
LIFE ADVENTURER
Psychologist  Producer  Author
www.lucapovoleri.com
fb: drlucapovoleri
ig: lucapovoleri
+34 664 35 40 95
Therapy, Coaching, Productions –> luca@lucapovoleri.com
Projects–>  info@lucapovoleri.com

Pubblicazioni:
“Super-viv(i)ente Super-Living 2 [No] War”,LucaPovoleri.com, Madrid, 2022.
Super-Living“, LucaPovoleri.com, Madrid, 2021. (Worldwide Amazon english translation of “Super-viv(i)ente”)
Super-Viv(i)ente“, Gruppo Albatros, Roma 2020. (Libreria: Italia, España, UK)
Kratimus: Il Seme di Luce, LucaPovoleri.com, Milano, 2018. (Seconda edizione. Non disponibile)
Kratimus: La chiave dei Sette Cieli”, LucaPovoleri.com, Milano, 2017. (Seconda edizione. Non disponibile)
“Kratimus: Il Passo delle Stelle”, LucaPovoleri.com, Milano, 2015. (Terza edizione)
La Creatividad en tu empresa. Como fluir en ti mismo y alcanzar tus objetivos empresariales.”, Embajada de Marca, Albacete 2016
Il telefono cellulare: tra tecnofilia e dipendenza” Sarno-Prunas-Povoleri, “Psicotech” 2 (IV), 2006, Editorial Franco Angeli

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🇮🇹 Nelle migliori librerie e online: Feltrinelli, Mondadori, Gruppo albatros, Libreria Universitaria, Libraccio, Amazon…
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